Escolar de 11 años, sexo femenino, oriunda de la provincia de Arauco, Región del Bío-Bío, que vivía a orillas del lago Lanalhue, sin antecedentes de viajes fuera de su región. Presentó un cuadro de un mes de evolución caracterizado por un ojo rojo, no doloroso, asociado a epífora sanguinolenta y blefaritis. En el policlínico de atención primaria se diagnosticó una conjuntivitis y se indicó cloranfenicol 0,5% en colirio, por 7 días, y luego tobramicina con dexametasona en colirio por 48 h, sin respuesta. La paciente se derivó a oftalmología por falla de tratamiento. Al examen, la agudeza visual era 20/20. Se observó una pseudomembrana en el párpado superior del ojo derecho, la que se extrajo y envió a biopsia. En el resto de la conjuntiva se observaron múltiples folículos; la córnea estaba indemne. El planteamiento clínico fue de una conjuntivitis folicular por adenovirus como etiología más probable.
El estudio histopatológico con tinción de hematoxilina y eosina demostró una mucosa conjuntival con acantosis irregular leve y focal. El tejido conectivo subepitelial presentaba un moderado infiltrado linfoplasmocitario, algunos vasos sanguíneos dilatados con extravasación de glóbulos rojos y numerosas formaciones quísticas de tamaño variable, compuestas por una pared eosinofílica quitinosa con numerosos esporangios en diferentes estadios de maduración. Los hallazgos histopatológicos fueron compatibles con una rinosporidiosis conjuntival (oculosporidiosis).

Luego de la remoción quirúrgica de la lesión y tras cinco meses de seguimiento la paciente se mantuvo asintomática, sin evidencias de recurrencia.
