Varón de 77 años, jubilado, que ingresó a nuestro hospital con el diagnóstico de síndrome febril en estudio.
Tenía antecedentes de una coartación aórtica operada, con recambio valvular aórtico hacían ya 40 años, reemplazo compuesto de válvula aórtica y aorta ascendente y un reemplazo valvular mitral, tres años atrás, por lo que se encontraba en tratamiento anticoagulante oral. Además presentaba hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca secundaria e hipotiroidismo en control.
Consultó por un mes de evolución de fiebre intermitente cuantificada hasta 38 °C axilar, asociada a dolor abdominal moderado difuso, de carácter inespecífico, sudoración nocturna y pérdida de peso de 6 kg en el último mes. Sin diarrea, vómitos, tos, disuria, artralgias ni lesiones cutáneas. Dentro de los antecedentes epidemiológicos, residía en Santiago y no había realizado viajes al extranjero.
Al momento de la evaluación el paciente se encontraba consciente, vigil, cooperador, con hemodinamia estable, yugulares planas y sin adenopatías palpables. El examen pulmonar era normal, al examen cardíaco presentaba un soplo sistólico en foco aórtico 3/6, el abdomen era blando, depresible, sensible en forma difusa a la palpación, sin signos de irritación peritoneal ni visceromegalia. Las extremidades inferiores no presentaban edema y la piel y lechos ungueales no tenían lesiones. El fondo de ojo fue normal.
Se realizaron exámenes de laboratorio, destacando un examen de orina completa y función renal normales, hemograma con una anemia normocítica normocrómica (hemoglobina de 11 gr/dL y hematocrito de 31,7%), con las otras series normales; VHS 82 mm 1° hora; PCR 5,3 mg/dL (VN < 1 mg/dL) y un INR 2,5. Por el cuadro de dolor abdominal se solicitaron pruebas hepáticas: GOT 45 UI/L, GGT 81 UI/L, bilirrubina total 0,69 mg/dL, LDH 360 U/L, GPT y fosfatasas alcalinas normales. Se realizaron serologías para virus de hepatitis A, B y C y VIH que resultaron negativas, reacción de Widal negativa, endoscopia digestiva alta normal y ecografía abdominal sin alteraciones. Entre otros exámenes destacaba TSH 0,84 U/ml (VN 0,3-4,2 U/ml) y factor reumatoide negativo.
Por persistencia del cuadro, fue internado donde se continuó el estudio con una radiografía de tórax AP y lateral que fue normal. Por el antecedente de una válvula protésica se realizó un ecocardiograma transesofágico que mostró una imagen filamentosa de 20 x 8 x 5 mm en la válvula aórtica.

Se inició tratamiento empírico para una EI asociada a válvula protésica con vancomicina iv 1 g, dos veces al día, gentamicina iv 80 mg, tres veces al día y rifampicina 600 mg al día. Los dos hemocultivos tomados previo al inicio de tratamiento antibacteriano, fueron positivos a las 23 hrs. a un bacilo grampositivo, que fue identificado como L. monocytogenes. Se ajustó el tratamiento a ampicilina 2 g iv, seis veces al día y gentamicina 80 mg, tres veces al día.
Por presentar una buena respuesta clínica se decidió el alta y continuó con tratamiento antibacteriano intravenoso en forma ambulatoria. Se controló en forma mensual durante los tres primeros meses, luego cada tres meses hasta completar un año y posteriormente cada seis meses durante el segundo año. Durante su seguimiento se constató un descenso de los parámetros inflamatorios y se ajustaron las dosis de los antibacterianos según su función renal. Completó tres semanas de tratamiento con gentamicina 80 mg, dos veces al día, suspendiéndose por deterioro de la función renal; ampicilina 2 g, cuatro veces al día, por doce semanas y posteriormente recibió tratamiento de mantención con amoxicilina 1 g, dos veces al día y y luego terapia supresora con 500 mg al día, hasta completar dos años, para garantizar la esterilidad de la lesión residual. El último ecocardiograma de control no presentaba variaciones significativas con respecto al examen inicial. Actualmente, el paciente se ha mantenido asintomático.
