Recién nacida de 27 días de vida, sexo femenino, sana. Hija de madre de 34 años con adecuado control prenatal. Parto eutócico. RNT 37 sem, AEG, PN 2.900 g, Apgar 9-9, sin otros antecedentes perinatales. La madre consultó por lesiones cutáneas en las zonas perioral y perianal de cinco días de evolución. El día previo a su internación se objetivó fiebre (39 °C) y compromiso del estado general progresivo. Ingresó a la UCI en regulares condiciones, hiporeactiva, peso de 3.100 g, temperatura axilar 36,5 °C, frecuencia cardíaca 162 latidos/min, presión arterial 89/44 mm Hg (PAM 67 mm Hg), frecuencia respiratoria 48/min y saturación de oxígeno de 94% con oxígeno ambiental. Al examen físico destacaban lesiones eritematosas descamativas palmo-plantares y en el pabellón auricular derecho además de fisuras en la región peribucal. Abdomen distendido con hepatomegalia de 5 cm bajo el reborde costal y esplenomegalia de 3 cm, sin otros hallazgos.

En los exámenes de laboratorio destacaba: anemia (hematocrito 30%), leucocitosis (23. 100/mm3) y trombo-citopenia (110.000/mm3). Proteína C reactiva (PCR) 183 mg/L, albuminemia 2,4 g/l, GOT 71 U/L, GPT 15 U/L fosfatasa alcalina 426 U/L, bilirrubinemia 1,3 mg/dl, LDH 324 U/L. Sedimento de orina normal y citoquímico de LCR normal (5 céls/mm3, proteinorraquia 43,2 mg/dl). Se planteó el diagnóstico de sepsis de foco cutáneo, iniciándose terapia antibacteriana con cefotaxima y cloxacilina previa toma de cultivos (sangre, orina y LCR). La eco-grafía abdominal conirmó una hepato-esplenomegalia.
Evolucionó con un shock séptico, requiriendo fluidos de reanimación (40 ml/kg en 1/2 h) y transfusión de eritrocitos (15 ml/kg), sin necesidad de uso de aminas vasoactivas. Durante el primer día de evolución presentó un ascenso del recuento leucocitario a 45. 800/mm3 (linfocitos 59%, monocitos 15%), descenso de plaquetas a 73.000/ mm3, hipoalbuminemia grave en 1,3 g/l y acidosis meta-bólica; orina completa sin proteinuria. Los hemocultivos, urocultivo y cultivo de LCR fueron negativos.
Por las alteraciones hematológicas descritas se realizó estudio virológico para VIH, citomegalovirus, virus de Epstein Barr y parvovirus que resultaron negativos. Además se descartó patología mieloproliferativa. A las 48 h de evolución, se realizó examen de RPR (Rapid plasma reagin) resultando reactivo, por lo que se solicitó VDRL que fue positivo a títulos de 1:128 y VDRL en LCR fue positivo a títulos 1:8 por lo que se confirmó el diagnóstico de síilis congénita. Las lesiones cutáneas eran compatibles con pénigo siilítico y rágades.
Recibió tratamiento con penicilina G sódica 250.000 UI/kg/día i.v cada 6 h por 21 días, sin presentar complicaciones derivadas de su uso. Se realizó estudio con radiografía de huesos largos la cual mostró una banda hiperlúcida metaisiaria, la TAC cerebral fue normal y el fondo de ojo no evidenció retinitis; la evaluación otorrinolaringológica fue normal.
La paciente presentó una buena respuesta clínica, con mejoría del compromiso hematológico, cutáneo y regresión de la visceromegalia. Fue dada de alta de la UCI a los 13 días de evolución y del hospital al mes de ingresada.
A las 7 semanas desde el alta presentó un descenso de los títulos de VDRL (1:32) y a los cinco meses se objetivó VDRL en sangre y LCR negativos. En el seguimiento a los doce meses la paciente no evidenció secuelas.
Al revisar los antecedentes clínicos maternos se confirmó un VDRL no reactivo en dos oportunidades (1° y 2° trimestre del embarazo) y un RPR al momento del parto no reactivo. Se efectuó VDRL materno el cual resultó positivo a títulos 1:32 y serología para VIH negativa. Se derivó a ambos padres a tratamiento por ITS.
