Varón de 10 años con infección por VIH por transmisión vertical, diagnosticada a los 2 años de edad. Tenía antecedente de mala adherencia a varios regímenes de tratamiento propuestos, su madre también había rechazado la TAR. Había sido internado en varias ocasiones por enfermedades intercurrentes por microorganismos habituales y oportunistas. Fue internado por una historia de 5 días de dolor abdominal, acompañados de fiebre hasta 38,5° C y un exantema máculo-papular generalizado. En el momento del ingreso se constató además del exantema, una desnutrición secundaria, mal estado general, adenopatías cervicales, estertores húmedos en ambos campos pulmonares, caries dentales y otorrea purulenta a izquierda. En ese momento tenía una carga viral (CV) de 95.000 copias/ml y linfocitos CD4 de 26 céls/mm3. Se inició antibioterapia, sin embargo, a las 48 h persistía con fiebre a la que se agregó cefalea intensa, vómitos, fotofobia y acusofobia.
Se realizó un TAC de cráneo que resultó normal; el análisis citoquímico de LCR: glucosa 0,43 g/l, proteínas 1,15 gr/l, celularidad: 5 leucocitos/mm3; el examen microbio-lógico directo (tinta china) y cultivo fueron positivos para C. neoformans. Se trató con anfotericina B deoxicolato i.v. durante 21 días y posteriormente fluconazol por vía oral en plan de mantención. Hubo mejoría clínica y el estudio de LCR a los 21 días fue normal con cultivo negativo. Fue dado de alta a los 33 días y al mes de evolución ya evidenciaba aumento de peso y buen estado general. El test de genotipificación no mostró mutaciones asociadas a resistencia por lo que se inició tratamiento con AZT, lamivudina (3TC) y lopinavir/ritonavir.
