Mujer de 54 años, dueña de casa, procedente de Longaví (Región del Maule, Chile), sin antecedentes mórbidos conocidos. Relataba que hacía tres meses tenía compromiso del estado general, sensación febril y coxalgia derecha. No refería haber tenido contacto con animales domésticos, consumía alimentos bien cocidos y tenía acceso a agua potable desde hacía cuatro años.
Decidió consultar en otro centro, dos meses antes de ser hospitalizada y en sus exámenes destacaban hematocrito: 36%, hemoglobina: 11,4 g/dl:, leucocitos: 5.700/mm3, (eosinófilos 5%) y VHS de 70 mm/h. Se le realizó una endoscopia digestiva alta y una electroforesis de proteínas con hallazgos normales. Una ecografía abdominal mostró colelitiasis. Recibió terapia con cloxacilina por vía oral y anti-inflamatorios no esteroídeos, sin buena respuesta. Dos semanas previo al ingreso presentó aumento de los síntomas agregándose eritema y aumento de temperatura local en el muslo derecho, con pico febril hasta 39°C axilar, por lo cual fue hospitalizada y trasladada a nuestro centro para su manejo y estudio. La paciente ingresó al Servicio de Medicina con hemodinamia estable y afebril. En el examen físico segmentario destacaba un eritema en el glúteo derecho, con induración sensible y dolor a la movilización pasiva y activa de la cadera derecha. En sus exámenes de ingreso destacaban un hematocrito: 31,8%, hemoglobina: 10,4 g/dl, leucocitos 9.900/mm3 (neutrófilos 62%, eosinófilos 6%), VHS 67 mm/h y PCR 12,3 mg/dL. Las pruebas de función hepática, glicemia, electrolitos plasmáticos, pruebas de coagulación y recuento de plaquetas fueron normales. Se planteó un cuadro infeccioso de tejidos blandos con probable compromiso articular de la cadera derecha y se comenzó antibioterapia ev con cefazolina y clindamicina. Los hemocultivos obtenidos al momento del ingreso fueron negativos.
Se solicitó una resonancia magnética (RM), observándose una gran colección compleja retro-peritoneal derecha, de aproximadamente 13 cm de diámetro máximo, con múltiples tabiques en su interior, paredes hipointensas, con extensión a los tejidos blandos superficiales a través del triángulo lumbar inferior. Además una miositis del glúteo medio derecho. Se decidió complementar con una tomografía computada (TC) que confirmó la existencia de un gran absceso retro-peritoneal con extensión al tejido celular subcutáneo de la región lumbar derecha. No se demostró un origen gastrointestinal de la lesión en los estudios de imágenes.

Se decidió entonces efectuar el drenaje percutáneo del absceso bajo visión tomográfica instalando dos catéteres pig-tail ; el dia previo se suspendieron los antimicrobianos y se extrajo aproximadamente 180 ce de líquido purulento espeso sin mal olor. Se tomaron muestras para cultivos aeróbicos y anaeróbicos, tinciones de Gram directo Kinyoun y Ziehl Neelsen, cultivo de Koch, tinción para Actinomyces sp, todos los cuales resultaron negativos, pese a haberse suspendido el tratamiento antimicrobiano. Se envió también muestra del líquido aspirado para análisis por anatomía patológica.
Se reanudó la antibioterapia con ceftriaxona y clin-damicina ev. En un control de laboratorio destacaba una anemia (Hto 28%), recuento leucocitario de 6.200/mm3, aumento de la eosinofilia a 9% y caída de la PCR a 3 mg/ dL. El control tomográfico mostró disminución de tamaño de la colección retro-peritoneal derecha y el líquido obtenido del drenaje fue cada vez más escaso, cambiando de aspecto seropurulento a serohemático.
El informe de anatomía patológica describió en forma macroscópica tres fragmentos laminares de un material blanquecino-amarillento y translúcidos de l,5 a 2,6 cm de diámetro mayor por menos de 0,1 cm de espesor. Al examen microscópico se observaban fragmentos de estructuras con organización multilaminar, bandas densas y bandas laxas, asociadas a varios cuerpos calcificados, algunas estructuras de tipo ganchito y exudado leucocitario polimorfonuclear. No se encontraron evidencias de neoplasia en los cortes examinados. La muestra fue estudiada con técnica histológica corriente, cortes seriados en varios niveles, técnicas histoquímicas y con tinciones de Gomori-Grocott y Ziehl-Neelsen. El aspecto morfológico y las pruebas histoquímicas eran compatibles con fragmentos de cutícula de QH viable.

Se confirmó el diagnóstico con ELISA IgG positiva para E. granulosas (examen realizado en el laboratorio institucional). Entonces se cambió la antibioterapia a moxifloxacina 400 mg/día v.o. y albendazol 800 mg/ día v.o y se buscó activamente la presencia de quistes hidatídicos (QH) en otros órganos-blanco.
El equipo de Cirugía decidió no realizar una intervención quirúrgica dada la ubicación de la lesión. Se planificó el tratamiento médico y control con imágenes en forma ambulatoria y posible resolución quirúrgica posterior. Un control con TC de abdomen y pelvis dos semanas tras el alta hospitalaria mostraba disminución de tamaño de las colecciones retro-peritoneales y de la región glútea derecha. Se decidió mantener albendazol 800 mg/día durante 12 semanas y no realizar intervención quirúrgica. La paciente experimentó disminución progresiva de sus síntomas y normalización de los parámetros inflamatorios. Diez meses después, un control tomográfico mostró disminución de tamaño de las colecciones residuales. La paciente continúa en seguimiento con buena evolución a la fecha de enviar este manuscrito (actualmente asintomática en controles anuales con equipo de cirugía), sin colecciones reconocibles en estudios por TC.
