Se trata de un paciente masculino sin infección por VIH, con 51 años de edad. Presentaba fiebre alta, hemoptisis, dolor torácico, desnutrición grave con un peso de 43 kg (aproximadamente 8 kgs por debajo de su peso normal), anemia (Hb 9 g/dl, Hto 31%) y malestar general. Se le detectó una TBC pulmonar mediante una BK positiva. Efectuó tratamiento supervisado durante 6 meses, el que cumplió de manera regular y sin interrupciones, pese a lo cual persistió la BK positiva. Se le continuó terapia por 3 meses adicionales con los fármacos empleados en la fase de mantenimiento y fue referido a nuestro laboratorio para estudios de resistencia. En ese momento, el paciente no presentaba síntoma respiratorio alguno, había recuperado su peso corporal y los parámetros hematológicos se hallaban dentro del rango normal. En la radiografía de tórax practicada en nuestra institución se evidenció una imagen patológica (consolidación extensa) que afectaba a casi todo el pulmón izquierdo. Había además, fibrosis pulmonar izquierda con retracción de la tráquea y el cardio-mediastino hacia la izquierda, con elevación del hemidiafragma izquierdo y velamiento de los cuerpos vertebrales de la columna torácica. También áreas de cavernas en el lóbulo superior del pulmón izquierdo. En el pulmón derecho se apreciaba un área de hipertransparencia con aumento del diámetro céfalo-caudal. Esta radiografía no mostraba cambios significativos con respecto a la radiografía practicada para el momento del diagnóstico de TBC, lo cual no ayudaba a determinar si el paciente presentaba aún o no una TBC activa. Dos muestras de esputo fueron enviadas para BK y cultivo en medio de Lowenstein-Jensen y Stonebrink. La BK resultó positiva (+++) para ambas muestras (más de 10 bacilos por campo microscópico), por lo que se esperó 6 semanas por el informe de los cultivos, que fueron negativos. Al cabo de este tiempo, otras dos muestras fueron igualmente procesadas, resultando ambas BK positivas (++). Nuevamente, ninguno de los dos cultivos resultó positivo. Se decidió entonces, suspender el tratamiento tras 9 meses y se procesaron dos nuevas muestras de esputo, las que resultaron BK positivas, esta vez (+) y el cultivo negativo. Finalmente, 12 meses después del inicio del tratamiento, las BK se negativizaron (dos muestras) y el cultivo se mantuvo negativo. Dos años después de haber iniciado el tratamiento, el paciente se encontraba asintomático y con el peso corporal recuperado. Se concluyó por tanto, que la ausencia de manifestaciones clínicas, la normalización de los parámetros hematológicos y la recuperación nutricional, junto a los cultivos seriados de esputo negativos y el cumplimiento regular del tratamiento por parte del paciente, eran indicativos de éxito terapéutico, aún cuando las BK persistieran positivas tras seis y nueve meses de terapia específica, (los bacilos que expulsó no eran viables).

