Paciente de 8 años, sexo masculino, operado de peritonitis apendicular seis meses antes, cuya histología mostró un apéndice de aspecto isquémico con perforación puntiforme en su tercio distal; sin otros antecedentes mórbidos de importancia. Consultó a su hospital de origen por dolor periumbilical progresivo y 3 días de evolución, vómitos biliosos, fiebre 39ºC, anorexia y compromiso del estado general, cuadro interpretado como una obstrucción intestinal complicada y shock séptico secundario. Durante el acto quirúrgico se demostró obstrucción por bridas, con perforación y necrosis de ileon distal y peritonitis secundaria, realizándose una resección ileal de 20 cm y laparotomía contenida. Al tercer día post operatorio fue derivado a nuestro centro por persistir en anuria y necesitar de terapia de reemplazo renal. Al ingreso estaba en shock séptico descompensado, por lo que requirió soporte vasoactivo con epinefrina. Se inició inmediatamente hemofiltración veno-venosa continua y monitorización invasora, antibioterapia con ampicilina, cefotaxima y metronidazol, y nutricional parenteral total. A las 24 horas se realizó laparotomía exploradora, aseo, quedando nuevamente con laparotomía contenida. En una re-exploración al día siguiente se efectuó resección de 10 cm de ileon necrótico. Requirió terapia con infusión de insulina durante siete días en dosis de 0,02-0,03 U/kg/h por hiperglicemia mantenida sobre 200 mg/dl. Tras una semana, se logró su estabilización hemodinámica, pudiendo suspenderse el apoyo vasoactivo e insulina. Se mantuvo en ventilación mecánica con parámetros mínimos para el manejo de su laparotomía contenida, estando asintomático respiratorio y persistiendo en anuria. Al noveno día se cerró la laparotomía; sin embargo, la ileostomia presentó aspecto necrótico con una coloración verde, cuyo cultivo fue positivo para A. fumigatus. Dos días después se decidió efectuar lavado bronco alveolar por secreciones bronquiales purulentas y aparición de nódulos pulmonares, de cuyo cultivo también fue aisló A. fumigatus. El diagnóstico micológico fue certificado posteriormente en el Laboratorio de Micología del Programa de Microbiología y Micología, Instituto de Ciencias Biomédicas, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Inició entonces terapia antifúngica con anfotericina B deoxicolato (1 mg/kg/día) y voriconazol (carga: 25 mg/kg ev, mantención: 7 mg/kg/día ev), lográndose negativizar los cultivos traqueal y de ostomías en controles ulteriores. La cuantificación de inmunoglobulinas séricas estuvo dentro de rango normal y el test de ELISA para VIH fue negativo. En los días siguientes continuó en anuria y persistió febril, a pesar del esquema empleado y el drenaje de colecciones en la pared abdominal (tenía una TAC de abdomen normal). Se amplió empíricamente la antibioterapia adicionando imipenem. En la tercera semana, presentó inestabilidad hemodinámica, hiperlactacidemia y evidencias de SDRA y de shock séptico; por distensión abdominal progresiva se exploró quirúrgicamente en UCI dadas las condiciones del paciente, drenándose pequeñas colecciones purulentas de la pared abdominal y de la zona retrovesical; quedó una vez más con laparotomía contenida. En las horas siguientes hubo franco deterioro hemodinámico y ventilatorio, refractario a aminas vasoactivas, falleciendo al vigésimo cuarto día de internación. Un test de galactomanano en sangre tomado el día previo al fallecimiento fue negativo. Alcanzó a completar un total de 15 días con anfotericina B y voriconazol.

El estudio anátomo-patológico reveló la presencia de hifas características de Aspergillus sp dentro de diversos parénquimas, con invasión vascular: encéfalo, pulmón, corazón, tubo digestivo, páncreas, hígado y riñones, lo cual es compatible con el diagnóstico de aspergilosis angioinvasora sistémica, y signos de falla orgánica múltiple.
