Paciente mujer de 72 años, entre cuyos antecedentes personales destaca la presencia de EPOC estadio I, hipertensión arterial tratada únicamente mediante medidas dietéticas, una beta-talasemia y una dermatitis atópica. La paciente presenta un hábito tabáquico de 30 paquetes/año sin otros hábitos tóxicos.
La paciente comienza a ser estudiada en el servicio de cirugía vascular en mayo de 2003 a raiz de la aparición de úlceras profundas, dolorosas, en ambos miembros inferiores, la mayor de ellas en la pierna izquierda, sin mejoría con los tratamientos administrados y llegándose finalmente al diagnóstico de pioderma gangrenoso tras la realización de una biopsia de la lesión. Ante dicho hallazgo, la paciente es remitida al servicio de medicina interna en mayo de 2004 donde la paciente es sometida a diversas pruebas diagnósticas, destacando la normalidad en las pruebas realizadas, tanto en pruebas de imagen, como en el estudio inmunológico. Así mismo la paciente negaba clínica digestiva de cualquier índole. Se instaura tratamiento con corticoides y ciclosporina A con muy buena respuesta clínica por lo que la paciente sigue este tratamiento hasta noviembre de 2004 así como curas locales de las lesiones ulcerosas, aunque con persistencia de dichas lesiones.
En noviembre de 2004 comienza con clínica digestiva inespecífica consistente en molestias abdominales difusas y alteración del ritmo intestinal, por lo que ante la clínica y la anemia de la paciente (en principio atribuida a la beta-talasemia) se solicita enema opaco y endoscopia digestiva baja, donde se apreciaba en recto una masa inmediatamente al pasar el esfinter, de tacto dura, mamelonada y muy friable, región donde se toman biopsias.
El resultado de la anatomía patológica mostró la presencia de adenocarcinoma mucosecretor tipo coloide. Ante el diagnóstico referido se procede a la intervención de la paciente realizándose una amputación abdomino-perineal y una colostomía terminal izquierda a fecha de enero de 2005. El resultado anatomopatológico definitivo fue de adenocarcinoma mucosecretor moderadamente diferenciado con extensas necrosis que infiltraba todo el espesor de la pared. Afectación por adenocarcinoma en cinco de los nueve ganglios aislados. Márgenes libres.
Una vez realizada la cirugía, se somete a estudio de extensión, que pone de manifiesto la presencia de metástasis pulmonares múltiples, y afectación adenopática a nivel mesentérico, retroperitoneal, y pélvico. Con diagnóstico de adenocarcinoma de recto estadio-IV decidimos iniciar quimioterapia paliativa en régimen FOLFOX-6, tratamiento que la paciente inició a finales de febrero de 2005. La respuesta al tratamiento quimioterápico fue favorable, con respuesta parcial de las metástasis pulmonares y desaparición de la afectación adenopática, así como descenso de los marcadores tumorales. En cuanto al pioderma gangrenoso y ya sin el tratamiento que seguía previamente para éste, la evolución fue hacia la desaparición completa en ambas piernas, y sin ningún tipo de sintomatología añadida.
Sin embargo, en el curso del tratamiento (finalizado el 4º ciclo) la paciente acude al Servicio de Urgencias por un cuadro febril de 39º, náuseas, vómitos y dolor abdominal en hipocondrio derecho, destacando en las pruebas complementarias una neutropenia grado IV, así como un patrón de citólisis hepática, colestasis e insuficiencia renal. Ante la sospecha de shock séptico secundario a una colangitis, se procede a su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde se instauraron las medidas antibióticas necesarias, así como drogas vasoactivas, sin conseguir la resolución del proceso y produciéndose el éxitus de la paciente.

