Varón de 76 años con antecedentes de fibrilación auricular paroxística e hipertensión arterial que sufrió quemaduras de contacto por llama por inflamación de la ropa al avivar una hoguera con carburante. Presentaba quemaduras dérmicas profundas en la superficie posterior de la pierna derecha, rodilla y dorso del pie izquierdo, superficie posterior del muslo derecho y glúteos, y quemaduras subdérmicas en la superficie anterior de la pierna derecha. El resto de quemaduras eran dérmicas superficiales en la parte anterior del muslo derecho, superficie lateral de muslo y anterior de pierna izquierdos. El total de la superficie corporal quemada fue de un 30%.
Una vez completada la reanimación inicial y con el paciente estabilizado clínicamente, realizamos 2 sesiones de desbridamiento de las zonas quemadas durante las 2 primeras semanas del ingreso hospitalario, y cobertura de los defectos con autoinjertos de piel parcial mallados tomados de muslo izquierdo en las áreas de quemadura profunda, y con sustitutivos dérmicos (Biobrane®) en las zonas de quemadura superficial. Durante el postoperatorio objetivamos la pérdida de los injertos de la superficie anterior de la pierna derecha por persistencia de superficie quemada.
A los 20 días del ingreso realizamos una nueva sesión quirúrgica con desbridamiento de esta lesión, que requirió la extirpación del periostio anterior tibial quemado y que provocó un defecto de cobertura con exposición ósea de 25 cm. En una sesión posterior escoplamos la totalidad del hueso expuesto y aplicamos terapia de vacío sobre la lesión. Tras la intervención el paciente recibió antibioticoterapia sistémica profiláctica con amoxicilina-clavulánico durante 2 semanas.

Como en el caso anterior, aplicamos la terapia de vacío mediante dispositivo VAC® en modo continuo, a 125 mmHg. Las curas se realizaron también de igual manera y no fueron necesarias nuevas sesiones de desbridamiento quirúrgico.
Tras 40 días de terapia de vacío obtuvimos un lecho de cobertura con tejido de granulación sin exposición ósea, que posteriormente injertamos con piel parcial tomada del muslo, consiguiendo el cierre completo de las heridas en el postoperatorio inmediato.

El paciente fue dado de alta a los 110 días de estancia hospitalaria, que se alargó parcialmente por sufrir un empeoramiento de su arritmia cardíaca. En el momento del alta deambulaba de forma autónoma con andador y continuó con sesiones de rehabilitación ambulatoria.

