Varón de 6 años de edad que presenta una tumoración en la región hipotenar de la mano derecha de 1 mes de evolución, que se hizo evidente para su madre tras sufrir una caída desde su propia altura. Dicha tumoración es de crecimiento lento y progresivo, pulsátil, no dolorosa, con mínima movilidad, y presenta thrill a la palpación.

Solicitamos estudio con ultrasonido doppler que informa de la existencia de flujo sanguíneo a través de la tumoración descartando consistencia sólida de la misma, por lo que decidimos proceder a su exploración quirúrgica.
Con el paciente en sala de operaciones, bajo los efectos de anestesia general balanceada y con uso de isquemia con presión de 180 mmHg en antebrazo derecho, realizamos incisión en región cubital identificando los extremos proximal y distal de la arteria cubital, la cual disecamos en toda su extensión verificando que la tumoración dependía de la misma. Procedimos a la resección completa de la lesión, con dimensiones de 3 x 3 cm aproximadamente, dejando una brecha de 5 cm entre ambos cabos. Liberamos la isquemia de antebrazo, que se mantuvo durante un tiempo total de 40 minutos. Posteriormente procedimos a la toma de un injerto venoso de una vena superficial del dorso del pie para llevar sana cabo la reconstrucción microquirúrgica término-terminal de la arteria cubital con nylon 10-0 mediante puntos simples. Verificamos el adecuado flujo sanguíneo a través de la anastomosis bajo visión directa con microscopio, realizando pruebas de permeabilidad. Finalmente, afrontamos la incisión por planos y colocamos una férula en posición funcional, dando por terminado el procedimiento quirúrgico sin complicaciones.

El paciente estuvo internado un día en el Servicio, en donde se le aplicó una dosis de heparina de bajo peso molecular (enoxaparina) calculada para su peso, a las 8 horas de realizada la anastomosis.
El seguimiento posoperatorio consistió en revisiones semanales en la consulta externa del Servicio, retirando los puntos de sutura a las 2 semanas de la cirugía y la férula a la tercera semana. Prescribimos ejercicios de rehabilitación en casa que consistieron en movimientos activos dentro de agua tibia, así como con una pelota y plastilina durante 3 semanas, indicando el uso de la mano para las actividades de la vida diaria (comer, bañarse, peinarse, etc) sin restricción, teniendo cuidado de no realizar carga ni movimientos extenuantes con esa mano.
El paciente se reintegró a sus actividades normales al cumplir la cuarta semana de la cirugía, sin presentar ninguna complicación.
Se le ha dado seguimiento durante 1 año desde la intervención sin identificar recidiva de la tumoración, manteniendo pulsos radial y cubital presentes, con buen llenado capilar y temperatura distal. Verificamos en la consulta externa la permeabilidad del injerto microvascular con prueba de Allen y uso de ultrasonido doppler.

