Un lactante de 2 meses, sin antecedentes de interés y con un estado de vacunación según el calendario (primera dosis de HBV),2 después de 8 horas de recibir la vacuna correspondiente a su edad en el subsector privado (vacuna séxtuple [DTPa, Hib, IPV, HB] y meningocócica C), fue llevado a la consulta al Servicio de Urgencias por la instauración brusca de palidez cutánea acompañada de hipotonía e hiporreactividad. En el examen se destacaba un regular estado general, con cianosis y frialdad de las extremidades, así como hipotonía y escasa respuesta a los estímulos. Las constantes vitales (frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, tensión arterial) y la saturación de oxígeno respirando aire ambiente se encontraban en rangos normales; la temperatura rectal era de 38,6ºC. Ante la sospecha inicial de un cuadro séptico, se inició expansión volumétrica y, después de practicar un estudio analítico y de obtener muestras para cultivo, se comenzó con el tratamiento antibiótico empírico. En las dos horas sucesivas al ingreso, presentó una mejoría clínica llamativa, con recuperación del tono muscular y reactividad a los estímulos normales, así como buena perfusión tisular, observándose un lactante asintomático y con examen físico normal. Tanto el despistaje infeccioso inicial como los diversos cultivos obtenidos de la sangre, la orina y el líquido cefalorraquídeo resultaron negativos, por lo que se replanteó el diagnóstico inicial de sepsis y se atribuyó el episodio a un posible efecto adverso de la vacuna acelular contra la tos ferina. Siguiendo las recomendaciones del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría y, ante la ausencia de contraindicaciones absolutas, se administró la dosis correspondiente a la vacunación de los 4 meses bajo observación hospitalaria, sin que se presentaran manifestaciones clínicas en las 48 horas siguientes.
