Niña de 12 años de edad que mientras jugaba
en la calle resbaló golpeándose con el cordón de
la vereda en flanco derecho, dos horas después
presentó dolor progresivo y hematuria macroscópica.
Ingresó hemodinámicamente compensada
con 120 latidos por minuto, 18 respiraciones
por minuto, presión arterial de 110/60 mmHg. El
examen físico sólo identificó escoriaciones múltiples
en flanco derecho, con dolor a la palpación
profunda sin irritación peritoneal. El laboratorio
evidenció un hematócrito de 27% y un análisis
de orina más de 200 glóbulos rojos por campo de
gran aumento. Una ecografía mostró una colección
perirrenal derecha y una tomografía axial
computada abdominal no contrastada mostró un
hematoma subcapsular polar inferior; la lesión
se interpretó como contusión y se decidió tratamiento
conservador, no se detectaron otros órganos
lesionados. A las 48 h el dolor en el flanco
derecho persistió intermitentemente, asociado a
algunos vómitos claros, con descenso de 4 puntos
en el hematócrito, pero sin alteración hemodinámica;
un análisis de orina no detectó hematuria.
Se realizó una transfusión con glóbulos rojos sedimentados;
se indicó cefotaxime-metronidazol.
Un estudio ecográfico informó hidronefrosis leve
derecha, se decidió mantenerla en observación;
a diez días del ingreso, la niña presento
hipertermia. Una ecografía evidenció progresión
de la colección perirrenal, y una tomografía axial
computada abdominal con contraste endovenoso
diagnosticó un urinoma ; se procedió al drenaje percutáneo recolectándose 785 cm de
orina en 24 h. Una pielografía ascendente comprobó una laceración de pelvis derecha.
Como el débito urinario persistió elevado a pesar
del drenaje, se colocó un tutor ureteral doble J,
con reducción progresiva del urinoma. La internación
se prolongó 27 días, una ecografía mostró resolución del urinoma cinco semanas después
(conservando el tutor).
