Presentamos un niño de 2 años previamente sano que ingresó a nuestra unidad de terapia intensiva pediátrica derivado de la guardia de pediatría tras haber ingerido aproximadamente 50 ml de amitraz (520 mg/kg). Inicialmente, se realizó decontaminación cutánea, lavado gástrico, carbón activado y purgante salino. Al ingreso, el paciente se encontraba hemodinámicamente compensado, con pausas respiratorias, pupilas mióti cas y deterioro del sensorio (Escala de coma de Glasgow 8/15), por lo que se decidió la intubación orotraqueal. La radiografía de tórax (frente), ni al ingreso ni durante su evolución, presentó signo alguno compatible con neumonía aspirativa. Durante su estancia en ARM no se administró sedación continua y pudo comprobarse su recuperación neurológica progresiva. Por presentar bradicardia sintomática (descenso de la frecuencia cardíaca de 120 a 60 latidos por minuto) con evidencia de mala perfusión periférica se indicó atropina, que se administró en dos oportunidades consecutivas y a una dosis de 0,01 mg/kg, luego de las cuales presentó mejoría sin requerir la administración continua del fármaco. Se realiza extubación electiva a las 24 h de su ingreso con buena evolución. No presentó alteración de ningún otro parénquima con valores de laboratorio dentro de lo normal para la edad.
