Niña de 12 años de edad, sin antecedentes de patología alérgica, que presentaba un cuadro de urticaria y angioedema intratable de 14 meses de evolución. Pese a utilizarse dosis máximas de varios antihistamínicos combinados, antileucotrienos y esteroides orales no se observó respuesta al tratamiento.

El cuadro repercutía sobremanera en la calidad de vida de la niña, tanto por el prurito intenso y continuo como por las múltiples lesiones por placa y angioedema claramente visibles, que afectan el sueño, la escolaridad y la relación interpersonal. El laboratorio presentaba, como datos positivos: PCR, 21; factor reumatoideo, 24 UI/ml (normal hasta 20). Se descartaron posibles causas infecciosas.

Una biopsia de piel no reveló signos de vasculitis. Se efectuaron dietas de exclusión de alimentos, aditivos y colorantes, sin mejoría sintomática. Se realizó una prueba de suero autólogo, que fue positiva hasta una dilución 1:100, por lo cual se estableció el diagnóstico de urticaria crónica autoinmunitaria. Previamente a la administración de omalizumab se evaluaron los beneficios y riesgos de otros tratamientos, como ciclosporina o gammaglobulina intravenosa, y dadas las potenciales y mayores complicaciones y riesgos de estos tratamientos, se decidió iniciar omalizumab en una dosis calculada de acuerdo al valor de IgE total y del peso corporal, según la dosificación aprobada para asma bronquial (150 mg subcutáneos mensuales). Luego de la primera dosis recrudecieron los síntomas por 3 días y, posteriormente, la urticaria permaneció activa, pero estable. Luego de la segunda dosis se repite el patrón, pero posteriormente comienza a disminuir la intensidad de las pápulas y del angioedema; esta mejoría que se torna más notable después de la tercera dosis, al cuarto mes (cuarta dosis) llega a una aparente remisión, hecho que permite suspender en forma sucesiva el montelukast y la ranitidina, y reducir a la mitad la dosis de hidroxicina sin signos de recaída. Hacia el quinto mes, la paciente se encontraba por completo asintomática, por lo que se suspenden los antihistamínicos remanentes. Al sexto mes, se repite la prueba del suero autólogo, que es negativa; se verifica normalización de la PCR y del factor reumatoideo. Posteriormente se completan 12 meses de tratamiento con omalizumab. Seis meses después de la suspensión del tratamiento, la paciente continuó asintomática y sin alteraciones del laboratorio.
