Una mujer de 52 años fue tratada en la Clínica Odontológica Docente Asistencial de la Universidad de la Frontera por una restauración clase V en el primer premolar inferior izquierdo, debido a que esta presentaba abrasión acompañada de gran sensibilidad.
La historia médica de la paciente era normal, excepto por una infección urinaria la cual estaba siendo tratada con ciprofloxacino en dosis habitual. Es importante mencionar que la pieza presentaba un saco periodontal de 4 mm.
Se administró anestesia troncular al nervio dentario inferior alrededor de una hora antes del incidente y se comenzó el procedimiento colocando un hilo retractor con una solución hemostática debido a que la restauración era subgingival. La preparación cavitaria fue realizada con una pieza de mano de alta velocidad. Terminada la preparación se procedió a su obturación con vidrio ionómero. Durante el pulido realizado con pieza de mano de alta velocidad y el uso de jeringa triple, el operador observó la salida de burbujas de aire desde el surco gingival y un extraño aumento de volumen del vestíbulo, el cual disminuía al presionarlo. Frente a esta situación se realizó un exhaustivo examen intra y extraoral, pudiéndose constatar hinchazón que afectaba la región mandibular izquierda hasta el cuello. A la palpación no se observó aumento de temperatura, ni rigidez de los tejidos, pero si la presencia de crepitación. La paciente no presentó dolor, sino sólo una leve molestia, y no tuvo dificultades para deglutir ni alteraciones respiratorias.

Inmediatamente la paciente fue traslada al servicio de urgencia del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, siendo reexaminada allí, y realizándose los exámenes de rigor.
Se le tomaron radiografías de cabeza y cuello, las cuales confirmaron la presencia de aire en los tejidos subcutáneos. El diagnóstico de enfisema subcutáneo fue hecho a partir de los hallazgos y la vía de entrada se asumió el surco gingival.

Se le indicó continuar el régimen de antibióticos con ciprofloxacino que ya estaba tomando y además una terapia analgésica en base a Naproxeno de 550 mg un comprimido cada doce horas por tres días. Al día siguiente, se pudo observar la persistencia de crepitación y aumento de volumen, sin evidencias clínicas de infección. Se sugirió continuar con el tratamiento antibiótico y se le citó a control en cinco días. Al cabo de este tiempo se observó una resolución completa del aumento de volumen, no había evidencia de crepitación en los tejidos afectados y la paciente estaba asintomática.

