Varón de 45 años de origen africano residente en España desde 1985 que ingresa por disnea de esfuerzo, tos seca, diarrea y síndrome constitucional de 1 mes de evolución. Como antecedentes destacan una infección VIH estadio C3 conocida desde unos 13 años antes y controlada hasta 1 año antes del presente ingreso, en que abandonó el tratamiento antiretroviral (zidovudina, 3TC e indinavir) y los controles de la enfermedad. Durante el último año precisó 2 ingresos hospitalarios por diarrea, siendo diagnosticado de isosporodiasis en ambas ocasiones y recibiendo tratamiento con cotrimoxazol. En un estudio parasitológico realizado después del segundo ingreso, se evidenció la presencia de larvas de Strongyloides stercoralis en heces. A pesar de realizar una búsqueda activa del paciente, no se pudo tratar por no acudir a control.
En la exploración realizada al ingreso, destacaba un enfermo caquéctico con temperatura axilar de 38,2 ºC, FR 25x, TA 121/61. La auscultación cardiorespiratoria era anodina y la exploración abdominal era normal.
En la analítica destacaban: 4.310 leucocitos (3.060 neutrófilos, 300 linfocitos, 780 monocitos), Hto 22%, Hb 7,9 g/dl, VCM 85 fl, plaquetas 263.000, TP 1,11 rati, TC 1,47 rati, AST 1,05 ukat/L, ALT 1,03 ukat/L, urea 5,3 mmol/L, creat 66,7 umol/L, Na 126 mmol/L, K 3,8 mmol/L, proteínas totales 69,4 g/L, albúmina 33 g/L, colesterol 128 mg/dl, triglicéridos 158 mg/dl, CD4 35/ul, carga viral 35.000 copias/ml (log 4,67). GAB: pH 7,5, HCO3 24,2, pO2 55 mmHg, pCO2 30,9 mmHg, SO2 87%.
La radiografía de tórax mostraba un patrón intersticial bilateral.
Se realizaron hemocultivos y se inició tratamiento antibiótico con cefepima y cotrimoxazol. Se realizó transfusión de 2 concentrados de hematíes. El paciente quedó afebril manteniéndose taquipneico, taquicardico e hipotenso y persistiendo el síndrome constitucional. Los hemocultivos fueron positivos para Escherichia coli sensible a cefalosporinas de 3ª generación.
El sexto día se constató candidiasis orofaríngea que se trató con fluconazol. En este momento, el paciente presentó expectoración hemoptóica. Se realizó una nueva radiografía torácica que mostraba persistencia del patrón intersticial pulmonar difuso, y una TC torácica de alta resolución que mostró una afectación parenquimatosa difusa con patrón en vidrio esmerilado y áreas de consolidación parenquimatosa. Se solicitó un estudio bacteriológico de esputo y tanto en la tinción de Gram como en la tinción de Ziehl Neelsen, se observaron abundantes larvas de Strongyloides stercoralis. Se inició tratamiento con albendazol en espera de poder tratar con ivermectina (solicitada como medicación extranjera) pero el paciente empeoró, presentando una insuficiencia respiratoria progresiva y una debilidad y anorexia cada vez más intensas, siendo finalmente exitus en las 24 horas siguientes al inicio del tratamiento. Se estableció el diagnóstico de síndrome de hiperinfección por Strongyloides stercoralis, bacteriemia por Escherichia coli y candidiasis orofaríngea en paciente VIH positivo estadio C3.

