Paciente de 65 años, no fumadora, sin antecedentes de asma bronquial, que acudió a urgencias refiriendo cuadro de fiebre vespertina, tos con escasa expectoración y disnea progresiva hasta hacerse a mínimos esfuerzos, de 1 mes de evolución. Asociaba artralgias en muñecas, astenia, anorexia y pérdida de 5 Kg de peso. Había sido diagnosticada de neumonía 10 días antes por su médico de atención primaria, pautándose claritromicina, a pesar de lo cual empeoró el cuadro. A la exploración inicial se encontraba eupneica en reposo, con auscultación pulmonar sin hallazgos y resto de la exploración normal, salvo temperatura de 37,6 ºC. En la analítica de urgencias se objetivaba una leucocitosis de 14.400 µ/l con una eosinofilia del 26,4 %, hemoglobina de 11,7 g/dl, plaquetas de 782.000 µ/l, PCR: 13,84 y VSG de 100 mm a la 1ª hora, siendo el resto de parámetros bioquímicos y la coagulación normales. La gasometría arterial respirando aire ambiente mostraba pH: 7,56, pO2: 67,9mmHg, pCO2: 23 mmHg, HCO3: 20 MM/L, saturación O2: 95% y gradiente alveolo-arterial de oxígeno 66,78 mmHg. En la radiografía de tórax presentaba infiltrados alveolares bilaterales de predominio periférico en ambos lóbulos superiores, especialmente lóbulo superior derecho pericisural y segmento 6. Se realizó TAC torácica que mostró múltiples infiltrados alveolares de distribución periférica, bilaterales, de predominio en lóbulos superiores, siendo más extensa la consolidación de lóbulo superior derecho, segmento posterior, así como infiltrado de predominio central en lóbulo superior derecho sin áreas de cavitación con pequeñas adenopatías pretraqueales y subcarinales. Se inició tratamiento desde urgencias con antibioterapia de amplio espectro con ceftacidima y amikacina, asociando corticoterapia a dosis de 1 mg/kg de peso, ya que se planteaba la posibilidad de que se tratara de una neumonía eosinófila crónica. A las 48 horas de su ingreso, se realizó una fibrobroncoscopia con LBA que mostró en la citometría de flujo 1400 células/microlitro con 80 % de eosinófilos, así como una biopsia transbronquial que informó de ligero infiltrado crónico intersticial, con macrófagos microvacuolados en espacios alveolares con proliferación de neumocitos tipo 2 con ligera atipia citológica sin infiltrado inflamatorio eosinófilo alveolar. En 24 horas la eosinofilia periférica estaba normalizada remitiendo la fiebre y la sintomatología. En las pruebas funcionales respiratorias se objetivó una FVC: 1.980 ml (84 %), FEV1: 1.330 ml (68 %), FEV1/FVC: 67 (87%), DLCO: 16.2 ml/min/mmHg (79 %) y DLCO/VA: 6,26/min/mmHg (139%). Se remitió de alta con una dosis de corticoides de 30 mg/d. Al mes existía una mejoría radiográfica y espirométrica. No presentó recidivas durante el 1º año de seguimiento y suspendió la corticoterapia a los 12 meses del proceso.

