Paciente de 27 años de edad, en estado de coma vigil desde hace varios meses como consecuencia de accidente de tráfico, con politraumatismo y exéresis parcial del hueso frontal, que es remitido a nuestro servicio para colocación de PEG la cual se practica sin complicaciones inmediatas recibiendo alimentación domiciliaria a través de sonda. Seis meses después, se realiza recambio de sonda de gastrostomía iniciando a las 48 horas cuadro de diarrea inmediata tras la toma de nutrición enteral. El paciente persiste con dicha sintomatología por lo que acude al Servicio de Urgencias en dos ocasiones. Los estudios analíticos realizados fueron normales así como negatividad en las determinaciones de coprocultivos. El paciente se mantiene afebril aunque señala pérdida ponderal moderada por lo cual es ingresado para completar estudio. La TAC abdominal puso de manifiesto la existencia de una fistula entre la pared posterior de estómago y colon, evidenciándose la punta de la sonda de gastrostomía alojada en luz colónica que se confirmó mediante la introducción de material de contraste a través de sonda, observándose claramente el relleno de colon transverso sin fuga a peritoneo. Se concluyó de este modo la existencia de fístula gastrocolocutánea. Una gastroscopia demostró la ausencia de sonda así como la secuela del orificio fistuloso gástrico sin aportar otros hallazgos patológicos.

Con el diagnóstico de fístula gastrocolocutánea secundaria a PEG y ante la necesidad de nuevo abordaje de alimentación enteral es trasladado al Servicio de Cirugía donde se le realiza una laparotomía media que confirma la existencia de la fístula, efectuándose el cierre del defecto en colon, resección de la fístula gastrocólica y en el mismo acto nueva gastrostomía de forma quirúrgica. El paciente es dado de alta a los pocos días tras comprobación del buen funcionamiento de la nueva sonda y la ausencia de posibles complicaciones.

