Mujer de 50 años que presentó sangrado postmenopáusico de un año de evolución siendo diagnosticada por legrado de adenocarcinoma velloglandular bien diferenciado con extensa diferenciación escamosa y carcinoma epidermoide. Se intervino quirúrgicamente realizando histerectomía y doble anexectomía, linfadenectomía pélvica y lavado peritoneal. En la pieza quirúrgica se observó infiltración de todo el espesor miometrial, la serosa uterina, el epitelio y el estroma cervical, la mucosa de la Trompa de Falopio derecha y los vasos linfáticos del cuerpo uterino (estadio IIIa GIII). Se decidió tratar con radioquimioterapia concurrente. Se administraron 46 Gy con fraccionamiento clásico (5 x 200 cGy) junto con cinco ciclos de Cisplatino (40 mg/semanales). Tras finalizar ambos tratamiento la enferma recibió radioterapia endocavitaria mediante la colocación de molde de Chassagne con tres fuentes radioactivas de Cesio-137 de baja tasa de dosis. Recibió además tratamiento oral con Tegafur.
Tres meses después de terminado el tratamiento ingresó por un cuadro de suboclusión intestinal que se manejó de forma conservadora. Presentó varios episodios similares con posterioridad y una pérdida de aproximadamente 30 kg de peso. Fue valorada por la Unidad de Nutrición Clínica que recomendó una dieta pobre en grasas y residuos y suplementos hipercalóricos por vía oral, sin respuesta. Ingresó para rehabilitación intestinal con un peso de 26 kg y una talla de 148 cm. IMC: 11,9 kg/m2. El estudio realizado durante el ingreso permitió descartar recidiva tumoral encontrando en el tránsito digestivo superior una marcada dilatación de duodeno y porción proximal de yeyuno que llega a medir como diámetro máximo 10 cm en yeyuno proximal. Tránsito intestinal muy prolongado que llega a demorarse alrededor de 48 horas desde que se administró el contraste hasta que alcanzó ciego y colon ascendente. En una ecografía abdominal se observa dilatación masiva de asas de intestino delgado que ocupan todo el abdomen. Discreto engrosamiento de la pared de las asas. Se realizó un test de hidrógeno espirado con lactosa que demostró malabsorción de la misma. Una colonoscopia realizada en ese momento mostró signos de colitis distal que histológicamente correspondían a colitis crónica compatible con cambios postradioterapia. Se colocó una sonda nasogástrica para nutrición enteral continua con incapacidad para progresar por encima de 30 ml/hora de una fórmula polimérica normocalórica, y sin respuesta a la adición de procinéticos. Por este motivo se colocó un catéter venoso central tunelizado y se incluyó en el programa de NPD de nuestro centro. Su NP inicial consistía en 1.250 ml de volumen y 1.440 kcal, infundida a lo largo de 10 horas, 7 días a la semana.

La evolución inicial fue buena con progresiva recuperación del peso y buena tolerancia a la NPD. Sin embargo, a los 2 meses del alta presentó un primer ingreso por una bacteriemia asociada a catéter. En los siguientes 14 meses fue ingresada en 2 ocasiones por episodios de deshidratación con afectación de la función renal (insuficiencia renal prerrenal) secundarias a pérdidas aumentadas por vómitos y en 9 por infecciones por diversos gérmenes Gram positivos, Gram negativos y hongos que obligaron a recambiar el catéter en 3 ocasiones. En todos los ingresos se hizo revisión de las pautas de manejo del catéter venoso central y de la NPD sin poder constatar que hubiera quebrantamiento del protocolo. A la vista de la mala evolución clínica y a la remisión completa de la enfermedad tumoral se decidió plantear una solución quirúrgica alternativa. Se realizó un nuevo tránsito digestivo con hallazgos similares al realizado dos años antes y un enema opaco en el que se encontró una disminución de calibre en la porción más distal de sigma, aunque permite el paso de papilla sin ninguna dificultad: no hay áreas de estenosis.
En la laparotomía media supra e infraumbilical se encontró una gran dilatación de duodeno y de delgado hasta llegar a un grupo de asas yeyunoileales adheridas entre sí y a la pelvis con un colon de calibre normal. Se procedió a liberar las asas afectadas y resecar 20 cm de yeyunoíleon incluyendo el segmento patológico, con una anastomosis laterolateral. El informe anatomopatológico de la pieza: "intestino con atrofia parcial de vellosidades y fibrosis subserosa con adherencias, propio de cambios postradioterapia". La paciente tuvo una excelente recuperación, con tolerancia alimentaria y tránsito intestinal normal. A los seis meses de la cirugía la paciente lleva una vida normal, es capaz de tolerar una dieta variada con restricción de la lactosa y había recuperado el peso anterior al tratamiento con radioterapia.

