Se trata de una paciente de 19 años de edad, de sexo femenino, que ingresa a la unidad de terapia intensiva. Su cuadro clínico se caracteriza por deterioro del estado general, ictericia generalizada, coluria, acolia e hipertermia de 40oC; todos estos datos presentes por 5 días previos al ingreso.
La paciente tiene antecedentes de múltiples focos de equimosis en los 3 meses previos, uso de anticonceptivos orales un mes antes del ingreso, infección de vías respiratorias altas un mes atrás, exposición a pinturas vinílicas 2 semanas atrás, hábitos sociales referidos de etilismo y tabaquismo, carga genética para hipertensión arterial sistémica y diabetes mellitus de tipo 2.
Se realiza el tratamiento en unidad de cuidados intensivos (UCI) durante 12 días; la evolución es desfavorable y culmina en fallecimiento, con las siguientes características relevantes:
Al ingreso, la paciente se encuentra orientada en tiempo, espacio y persona, presenta signos de deshidratación mucocutánea moderada e ictericia generalizada, hipotensión arterial e hipoperfusión tisular. Sin datos de insuficiencia cardiaca, el hemograma reporta leucocitopenia (1.300leucocitos/µl) y trombocitopenia (59.600plaquetas/dl).
Con estos datos, se evalúa como insuficiencia hepática en estudio y choque hipovolémico/séptico, por lo que se inicia tratamiento según objetivos de la Surviving Sepsis Campaign, 2008.
Se realiza valoración por parte de los servicios de gastroenterología y hematología, los que inicialmente descartan un cuadro infeccioso y destacan la insuficiencia hepática grave (bilirrubina total de 13,8mg/dl, bilirrubina no conjugada de 12,1mg/dl, GOT de 3.046UI/l, GPT de 1.538UI/l) y presencia de insuficiencia renal aguda (creatinina de 4,5mg/dl, BUN de 106,6mg/dl). La UCI clasifica el cuadro como APACHE II, con 27 puntos (mortalidad del 70,5%).
El cuadro se complica por la presencia de hemorragia pericatéter y en mucosas y datos de coagulopatía a los que se añade bradilalia; sin embargo, no se encuentran datos de hipertensión intracraneanal ni de focalización. Se realizan estudios serológicos, donde se encuentran anticuerpos anti-CMV de tipo inmunoglobulina (Ig) G.
Una nueva valoración que realiza hematología la evalúa como falla medular (la biopsia medular revela histiocitosis); además, se encuentran en el hemograma: eritrocitos de 3,415×106/µl, Hb de 9,8g/dl, 1.300leucoticos/µ, el 16% de bandas, 68.000plaquetas/dl y coagulación intravascular diseminada.

Al cuadro se añaden datos de distrés ventilatorio, por lo que se inicia ventilación mecánica no invasiva y se complementan los estudios con ecografía y tomografía computarizada abdominales, las que muestran hepatoesplenomegalia. El distrés respiratorio se incrementa, por lo que se inicia ventilación mecánica invasiva.
A pesar del tratamiento durante la internación, existe notable descenso del volumen urinario y la hemoglobina (7,4g/dl), por lo que se inicia transfusión de concentrados eritrocitarios. Además, por la mayor afectación ventilatoria, se inician maniobras para reclutamiento alveolar.
Tras 5 días de internación, la paciente presenta datos de hemorragia digestiva, a pesar de contar con tratamiento de inhibición de bomba de protones.
Por las complicaciones y el curso de la enfermedad, se inicia pulso de corticoides y administración de Ig. Se corrige la cobertura antibacteriana de acuerdo con la insuficiencia hepática y al tratamiento farmacológico se le implementa antimicóticos. A pesar de esto, después de la modificación mencionada, la paciente presenta rash cutáneo generalizado, por lo que se regula la medicación.
En los siguientes días, la paciente continúa con datos de coagulación intravascular diseminada, por lo que se prosigue con hemoderivados. En los exámenes paraclínicos de estos días resalta acidosis mixta en la gasometría.
Por endoscopia, se constata la persistencia de hemorragia digestiva; sin embargo, no existe repercusión sistémica. A este proceso se suma la reducción del volumen urinario y se incluye la elevación de elementos azoados.
Durante los últimos 3 días de evolución, la paciente continúa con datos de hipoperfusión tisular y mayor descenso del volumen urinario. Además, se determina hipercalemia (6,8mEq/l) y se realiza el tratamiento de esta; de forma paralela se presenta hipotensión.
El cuadro culmina cuando la paciente presenta taquicardia ventricular con ritmo idioventricular, que pasa a asistolia; a pesar de las maniobras de reanimación cerebrocardiovascular avanzadas, no existe respuesta favorable y concluye en el fallecimiento.

