Varón de 77 años que acudió al hospital por deterioro progresivo del estado general, disnea y anuria tras episodio diarreico de dos días de duración. Sus antecedentes incluían DM, hipertensión arterial, bronquitis crónica, dislipidemia, alergia a la penicilina y pancreatitis aguda dos años antes. Seguía tratamiento habitual con metformina (850 mg/8 h) y glicazida, nebivolol, tamsulosina, metamizol y paracetamol. Tres semanas antes del ingreso, a raíz de un episodio de retención urinaria y disminución de fuerza en las piernas, le diagnosticaron cáncer de próstata con metástasis diseminadas, incluidas las óseas en vértebras lumbares. Al ingreso el enfermo estaba consciente, taquipneico, con tiraje intercostal y cianosis central y periférica. La presión arterial era de 135/85 mmHg, la frecuencia cardíaca de 90 latidos/minuto y la temperatura de 36º C. La exploración puso de manifiesto un abdomen doloroso, un globo vesical palpable y una marcada debilidad de las extremidades inferiores. Los datos analíticos más significativos se muestran en la tabla 2. La colocación de una sonda vesical obtuvo 1,5 litros de orina. El paciente fue diagnosticado de vejiga neurógena por compresión medular e intoxicación por metformina. Mientras se preparaba una hemodiálisis urgente, la administración intravenosa de gluconato cálcico y bicarbonato sódico (500 mEq) disminuyó el potasio sérico a 6,6 mEq/l y elevó el pH a 7,13. Una sesión de hemodiálisis corrigió parcialmente el deterioro gasométrico (pH de 7,36 y bicarbonato de 9,6 mEq/l) y redujo los niveles de potasio a 5,4 mEq/l y de creatinina a 7,6 mg/dl. La presencia de una poliuria postobstructiva evitó hemodiálisis adicionales. Siete días más tarde el enfermo fue dado de alta a su domicilio con una creatinina de 1 mg/dl y un pH de 7,4.
