Se trata de un paciente de sexo femenino de 27 años de edad, que a consecuencia de una colisión frontal a gran velocidad en un vehículo automotor sufrió politraumatismo grave. En el momento en que fue asistida se encontraba lúcida y con el cinturón de seguridad colocado. Fue trasladada del lugar del accidente al hospital más cercano, donde se constató al ingreso un cuadro de shock y abdomen agudo, por lo que se le realizó laparotomía exploradora de urgencia, hallándose a nivel de la pared abdominal sección del músculo recto anterior derecho y en cavidad estallido de colon transverso, realizándosele lavado peritoneal y colostomía transversa en hipocondrio derecho. Posteriormente fue trasladada a otro centro de mayor complejidad llegando al mismo a las doce horas del trauma.
En la evaluación inicial la paciente se encontraba lúcida, presentaba frialdad de ambos miembros inferiores con impotencia funcional de los mismos, falta de sensibilidad (anestesia) y ausencia de pulsos femorales y distales.
Los estudios radiológicos solicitados evidenciaban fractura por estallido de cabeza de húmero derecho, fractura del tercio medio de la diáfisis humeral derecha, fractura de diáfisis media del fémur derecho y neumotórax izquierdo grado I, que fue drenado. Se realizó resonancia magnética nuclear de columna lumbosacra que descartó lesiones medulares, hallándose como única lesión una fractura del sacro. Tras la reanimación inicial se realizó tomografía abdominal con contraste endovenoso en la que se descartaron lesiones de órganos sólidos. No se visualizaron anormalidades a nivel aórtico, pero debido a la semiología se realizó angiografía de aorta abdominal y miembros inferiores, que demostró oclusión aórtica a nivel infrarrenal sin circulación distal.

Con diagnóstico de oclusión de aorta abdominal postraumática se decidió realizar cirugía vascular (habiendo pasado 15 horas desde el momento del accidente). La técnica quirúrgica consistió en trombectomía aórtica con catéter de Fogarty, bajo control visual y manual de aorta abdominal, más embolectomía distal de las arterias femorales comunes. En la laparotomía para abordar aorta se constató hipoperfusión del intestino delgado, que se interpretó como consecuencia del compromiso del flujo de las ramas de la arteria mesentérica inferior secundarias a la trombosis. Este cuadro revirtió tras la intervención.
A las 24 horas la enferma desarrolló criterios de síndrome de distrés respiratorio agudo secundario a contusión pulmonar y signos de isquemia en pierna derecha distal a la patela, por lo cual fue reintervenida realizándose embolectomía con catéter de Fogarty poplíteo y del tronco tibioperoneo. A pesar de este procedimiento persistieron los signos de isquemia distal, que se interpretó como secundario a barro distal. Se descartó la posibilidad de realizarle tratamiento trombolítico por las cirugías previas. En la arteriografía intraoperatoria se constató la permeabilidad de las ramas tibial anterior y del tronco tibioperoneo. Los signos de isquemia permanecieron, acompañados de acidosis metabólica en ascenso y trombocitopenia por consumo, por lo que se decidió la amputación infrarrotuliana de la pierna comprometida, maniobra que corrigió las alteraciones del medio interno.
La paciente permaneció once días en asistencia respiratoria mecánica con evolución satisfactoria, siendo dada de alta de la unidad al cabo de veinticinco días.

