Se remitió al servicio de urología de UNICAMP a un paciente varón de 26 años, con antecedentes de dolor inguinal derecho durante un año, irradiación hipogástrica y deterioro progresivo durante un período de 8 meses. Durante este período, el paciente perdió 4 kg de peso. La exploración física reveló un nódulo palpable en el testículo derecho, cuya presencia se confirmó mediante ecografía transescrotal (nódulo de 2,2 cm con microcalcificaciones). Una tomografía computarizada de abdomen y tórax mostró un trombo tumoral en la vena cava inferior, que se iniciaba 3 cm por debajo de la desembocadura de las venas renales y se extendía hasta la aurícula derecha, ganglios linfáticos periaórticos y pericavos de hasta 4 cm de diámetro, varias metástasis hepáticas de hasta 5 cm y metástasis pulmonares de hasta 1 cm.
El resultado anatomopatológico de la orquidectomía radical derecha fue un carcinoma embrionario pT1.
La estadificación se completó con un ecocardiograma que reveló la presencia de un trombo en la aurícula derecha, confirmada por la resonancia magnética (RM).
Al ingreso, el paciente tenía 8,84 ng/ml de alfafetoproteína, 7.596 mU/ml de gonadotropina coriónica beta y 3.442 U/l de lactato deshidrogenasa.
Se sometió al paciente a quimioterapia con PEb (cisplatino, etopósido y bleomicina). Durante el primer ciclo, el paciente presentó una tromboembolia pulmonar, confirmada por gammagrafía de ventilación/perfusión. Se instauró anticoagulación oral con dicumarol (Marevan® 10 mg/día). Se realizaron 4 ciclos de tratamiento quimioterapéutico y el control por RM mostró involución de las metástasis hepáticas y pulmonares. El trombo auricular regresó y permaneció limitado a la vena cava inferior, hasta la porción retrohepática a lo largo de alrededor de 3 cm. Los valores séricos de los marcadores tumorales se normalizaron, pero la linfadenopatía retroperitoneal extensa (8 ×4 ×3 cm) y el trombo intracavo permanecieron inalterados.
El tratamiento de elección de la enfermedad residual era la resección quirúrgica.
La incisión en V se practicó a la derecha y se realizó una linfadenectomía interaortocava y paraaórtica. Antes de la resección del trombo venoso se indujo paro cardíaco total (durante 16 min), con circulación extracorpórea (durante 58 min) e hipotermia profunda (temperatura mínima, 20o C). Tras la maniobra piggyback, para exponer la porción retrohepática de la vena cava, se practicaron una cavotomía y una resección del trombo intravenoso. Como el trombo estaba firmemente unido a la pared de la vena, hubo que resecar la lesión, lo que causó una desepitelización extensa.
Durante la cirugía, se observó que el trombo estaba limitado a la vena cava inferior, sin invasión cardíaca, lo que confirmaba los hallazgos de la RM preoperatoria.
No se precisaron transfusiones de sangre durante la cirugía (hemoglobina 10,5 g/dl al final del procedimiento).
Se mantuvo el tratamiento anticoagulante durante 6 meses debido a la desepitelización extensa.
El laboratorio anatomopatológico informó de un trombo rico en histiocitos y cristales de colesterol. Los ganglios linfáticos mostraban necrosis coagulativa extensa, focos de calcificación fibrosis y procesos inflamatorios crónicos, así como ausencia de células neoplásicas viables.
El trombo contenía tejido tumoral indiferenciado. El paciente mostró una buena evolución clínica y recibió el alta en el décimo día postoperatorio.
Actualmente, está asintomático tras un período de seguimiento de 26 meses y no presenta indicios de recidiva tumoral. Los marcadores séricos se han normalizado.

