Presentamos el caso de la aparición de varias formaciones nodulares de supuesto origen neoplásico en un riñón trasplantado 17 años antes. Se trata de un varón de 46 años que recibió un trasplante de riñón de donante cadáver hace 17 años debido a una insuficiencia renal terminal originada por una hialinosis focal y segmentaria. Sigue una pauta de inmunosupresión con prednisona y ciclosporina. El paciente permaneció un año en programa de hemodiálisis antes del trasplante.
Durante estos 17 años desarrolla una nefropatía crónica del injerto y en el seno de un deterioro de sus cifras de función renal basal, se realiza una ecografía urológica, descubriendo una formación nodular sólida de 35 mm de diámetro mayor, con flujos en su interior, sugestivo de proceso neoformativo.

Se realiza estudio de extensión, con un TAC torácico negativo para metástasis pulmonares y un rastreo óseo corporal total en el que no se ponen en evidencia lesiones óseas. En el TAC abdominal efectuado para un mejor estudio del nódulo del injerto se objetiva la presencia de dos formaciones nodulares corticales, bien definidas de 24 y 30 mm, sólidas y con captación de contraste de forma homogénea. También se observan varias lesiones nodulares pequeñas por todo el injerto, que al ser de muy pequeño tamaño no se puede determinar si tienen un patrón quístico o sólido. No se observan adenopatías abdominopélvicas ni metástasis a otro nivel.

Ante el hallazgo de dos lesiones nodulares y múltiples lesiones hipodensas de dudosa etiología, se decide la realización de trasplantectomía. Durante el acto quirúrgico se observan múltiples tumoraciones dispersas por la superficie del injerto renal.
La anatomía patológica de la pieza se informa como carcinoma de células renales de tipo papilar multifocal de grado 1 de Führman que infiltra la cápsula renal y respeta el borde quirúrgico de resección en cuatro formaciones nodulares amarillentas, adenomas papilares múltiples y nefropatía crónica del trasplante grado III de la clasificación de Banff del año 97.
El curso postoperatorio fue satisfactorio no existiendo complicaciones derivadas de la cirugía y retornando el paciente al programa de hemodiálisis. Lleva seis meses de seguimiento sin evidencia de recurrencia local ni aparición de metástasis a distancia.

