Varón de 62 años que consultó por edemas progresivos en ambas extremidades inferiores, región genital e inguinal de aproximadamente siete meses de evolución, sin ninguna otra clínica acompañante. Entre sus antecedentes sólo constaban hipertensión arterial y cólicos nefríticos no complicados.
En la exploración física llamaba la atención la presencia de edema de consistencia dura en zona púbica, incluyendo pene, escroto y región inguinal, que se extendía por ambas extremidades inferiores siendo más evidente en la izquierda, sin fovea. No existían lesiones cutáneas, ni adenopatías laterocervicales o axilares. Palpación de probables adenopatías inguinales.
Se realizó un tacto rectal que mostró una próstata aumentada de tamaño, dura y no dolorosa.
La analítica incluyendo bioquímica, hemograma, proteinograma, coagulación y estudio de orina con proteinuria de 24 horas que fue estrictamente normal. Se solicitaron marcadores tumorales destacando un PSA de 100 microgramos/l.
Tanto la ecografía como el TC abdominal objetivaron múltiples adenopatías retroperitoneales paraaórticas y en ambas cadenas ilíacas así como una próstata aumentada de tamaño. Se consultó con el Servicio de Urología y se llevó a cabo la biopsia prostática concluyente para adenocarcinoma de próstata y de la adenopatía inguinal que mostró invasión por adenocarcinoma prostático. El estudio inmunohistoquímico puso de manifiesto una intensa positividad de la población neoplásica para la fosfatasa alcalina prostática, el antígeno prostático específico (PSA) y para los receptores de andrógenos. La gammagrafía ósea mostró aumento de captación retroauricular y en apófisis espinosa y carilla auricular de C3.

Se inició tratamiento hormonal con antiandrógenos y análogos de LHRH. Ante la presencia de metástasis óseas, se añadió ácido zoledrónico. A los nueve meses del tratamiento, el paciente se hallaba estable desde el punto de vista clínico y sin cambios en la exploración física. El PSA fue de 4,6 microgramos/l.

