Varón de 78 años, que presenta cuadro de hematuria macroscópica monosintomática. Entre sus antecedentes destacan HTA y adenocarcinoma de próstata (T3, N0, M0) en tratamiento con bloqueo hormonal completo. El paciente fue estudiado inicialmente por el servicio de urología de otro centro hospitalario. Se realizaron distintos estudios analíticos y de imagen. En mayo de 2004, se realizó resección transuretral vesical (RTU) de varias tumoraciones de aspecto papilar sobre cara lateral izquierda. El diagnóstico anatomopatológico fue carcinoma de células transicionales grado III, realizándose quimioprofilaxis intravesical con mitomicina. Tres meses más tarde, el paciente acudió al servicio de urgencias de nuestro hospital, por presentar cuadro de hematuria franca, con coágulos, de 18 horas de evolución, destacando en la analítica una leve anemia. Las radiografías de tórax y abdomen no mostraban hallazgos significativos. Se realizó una urografía intravenosa, donde se objetivó un defecto de repleción y rigidez de pared izquierda de vejiga, lo que sugería una infiltración tumoral. El paciente fue dado de alta, tras una evolución favorable de la hematuria con lavados vesicales, a la espera de nueva RTU, acudiendo antes de la cita prevista, por presentar nuevamente hematuria. En octubre de 2004, se realiza la RTU, evidenciándose lesiones incrustantes en cúpula y cara lateral izquierda de vejiga. La lesión en cúpula era nodular, siendo papilar la de cara lateral, a su vez existían lesiones papulosas, amarillentas en toda la vejiga. El estudio de extensión mediante TAC toraco-abdómino-pélvico, mostró una mínima irregularidad lateral izquierda vesical. El estudio anatomopatológico, fue compatible con tumor neuroendocrino de célula pequeña. Microscópicamente se apreciaba una población monomorfa de células pequeñas y redondas con núcleos hipercromáticos, sin nucleolo evidente, con numerosas figuras de mitosis. Dichas lesiones, crecían de forma difusa, infiltrando el tejido conjuntivo subepitelial, respetando la muscular propia. Presentaba además, extensas áreas de ne-crosis tumoral, sin observarse claras imágenes de permeaciones vasculares. La inmunohistoquímica, demostró positividad para citoqueratinas (AE1/AE3), cromogranina y enolasa y negatividad para antígeno común leucocitario (LCA), CK7, CK20, CAM 5.2. Un mes y medio más tarde, el servicio de oncología de nuestro hospital inicia tratamiento con quimioterapia, combinando cisplatino con etopóxido. Al finalizar tres ciclos de tratamiento, se realiza nueva exploración endovesical, con biopsias múltiples, no observándose recidiva tumoral, siendo el examen microscópico negativo para malignidad. El paciente está asintomático y sigue revisiones programadas.

