Paciente de 36 años de edad, sin antecedentes personales de interés salvo dos cesáreas, que fue remitida a nuestro servicio por dolor en fosa renal derecha.
En la radiografía simple de abdomen se evidencia una litiasis renal derecha y en la urografía intravenosa una acodadura del uréter derecho en su tercio superior sin otros hallazgos significativos. Asintomática, la paciente fue dada de alta. A los dos meses, nuevo ingreso por la misma clínica y nueva batería de pruebas: en la radiografía simple de abdomen se comprueba la existencia de una litiasis a nivel de uréter distal derecho y pequeñas calcificaciones en riñón derecho; la ecografía abdominal confirma lo hallado en la radiografía y además descarta la existencia de uropatía obstructiva. En todo momento las pruebas de laboratorio se encuentran dentro de la normalidad.
Se trata la litiasis ureteral mediante ureteroscopia y lasertricia persistiendo la clínica a pesar de la eficacia del tratamiento lo que motiva nuevo ingreso unos meses más tarde. Se realiza UIV donde se observa una ectasia ureteropielocalicial derecha hasta cresta iliaca. En la TC los riñones son normales pero el uréter derecho está discretamente dilatado hasta el tercio distal donde se identifica un quiste ovárico de 1,5 cm, que pudiera estar comprimiendo parcialmente el tercio distal del uréter (vista por el servicio de ginecología no precisa tratamiento alguno, solamente revisiones periódicas).

En la pielografía ascendente que se realiza se ve la ectasia ureteropielocalicial sin observar claramente una estenosis ureteral; se coloca un catéter doble J que es retirado a las 8 semanas sin apreciar la paciente mejoría clínica. Se decide hacer una resonancia magnética nuclear (RMN) que nos pueda aportar algún dato nuevo que justifique los síntomas; dicha RMN nos informa de una ectasia ureteral derecha por un posible síndrome de la vena ovárica.

Se programa para intervención quirúrgica: ligadura de vena ovárica más ureterolisis derecha por vía laparoscópica transabdominal. La paciente es colocada en ligero decúbito lateral izquierdo. Insuflación abdominal con CO2 a través de una aguja de Veress y colocación de cuatro trócares, 2 de 5 mm -(uno subesternal y otro en la zona lumbar entre la cresta iliaca y la 12ª costilla)- y 2 de 10 mm -(uno en el ombligo, donde se coloca la óptica, y el otro suprapúbico)-. Tras la incisión de la línea de Toldt y decolación se procede a la identificación del uréter lumbar y seguimiento del mismo hasta observar su paso entre la arteria iliaca y la vena ovárica, ésta última cruza por encima del uréter y se bifurca en 2 ramas que actúan a modo de pinza comprimiendo el uréter. Se libera la vena ovárica y posteriormente se procede a la ligadura y sección de la misma. Para finalizar, colocamos un drenaje tipo Redon sin aspiración a través del trócar lateral, se confirma la hemostasia, se evacúa el CO2 y se suturan los puertos de entrada. El postoperatorio cursa sin incidencias y la paciente es dada de alta al segundo día de la intervención.

En revisiones posteriores, a los 3 y 6 meses después de la cirugía, se encuentra totalmente asintomática y en la UIV de control ha desaparecido la ectasia y acodadura del uréter derecho.

