Presentamos el caso de un varón de 25 años, sin antecedentes personales de interés.
Es atendido en el Servicio de Urgencias por traumatismo cerrado en el pene en flaccidez, ocasionado por golpe directo contra el canto de una puerta, con aparición a las 48 horas de erección no dolorosa, incompleta, que aumenta con el estímulo sexual y durante erecciones nocturnas.
La exploración muestra un pene normal, en erección incompleta, no doloroso a la palpación. No se objetivan signos de traumatismo (ausencia de heridas, hematomas,...). Los testes y escroto son normales.
Se procedió a la realización de una gasometría de sangre obtenida por punción del cuerpo cavernoso, mostrando un patrón sanguíneo de tipo arterial, con una pO2 de 97 mmHg y una saturación de oxígeno del 98%.
Ante la alta sospecha diagnóstica de priapismo arterial, se realizó ecografía Doppler color peneana que muestra intenso flujo arterial en raíz de ambos cuerpos cavernosos. Se objetiva una imagen de pseudoaneurisma en cuerpo cavernoso derecho, que desaparece tras la compresión del mismo con el transductor del ecógrafo.
Tras estos hallazgos, se procedió a la realización de una arteriografía. Por vía femoral izquierda se cateterizó la arteria iliaca primitiva contralateral, dejando colocado el extremo distal de un introductor curvo 6 Fr., inmediatamente por encima de la arteria hipogástrica. Se cateterizó selectivamente dicha arteria mediante catéter angiográfico 6 Fr. multipropósito, realizándose un estudio angiográfico en el que se demostró la existencia de fístula arteriocavernosa derecha. A través de dicho catéter, se colocó coaxialmente un microcatéter de 3 Fr., que se aproximó hasta la fístula arteriocavernosa derecha. A continuación, se realizó embolización selectiva de la fístula derecha con material reabsorbible consistente en partículas de Gelfoam.
Tras la embolización de la fístula arteriocavernosa derecha, el paciente permaneció con priapismo. Se procedió a la realización de ecografía Doppler color de control, objetivándose la persistencia de fístula. Posteriormente, se realizó arteriografía demostrando la existencia de fístula en lado contralateral, la cual fue embolizada en un segundo tiempo, a la semana de la primera embolización. Se procedió al abordaje por vía femoral derecha, progresando a través de hipogástrica hasta objetivarse fístula arteriocavernosa izquierda, la cual también se logró embolizar con partículas de material reabsorbible.
Se produjo una detumescencia de la erección, aproximadamente a las 24 horas de evolución y, mediante una nueva imagen angiográfica, se comprobó la oclusión bilateral de ambas fístulas.
El paciente evolucionó favorablemente, con ausencia de erecciones durante aproximadamente 5 meses; tras lo cual se instauró tratamiento con citrato de sildedafilo de 50 mg, recuperando la erección fisiológica. Actualmente, el paciente consigue erecciones de buena calidad sin ayuda farmacológica.
