Un varón de 18 años fue hospitalizado por hematuria persistente de 2 meses de evolución. No tenía historia personal relevante (no cólicos renoureterales, no infecciones urinarias o del tracto respiratorio superior, no ingesta de fármacos nefrotóxicos, y sin antecedentes de cirugía o trauma abdominal), ni antecedentes familiares de enfermedad renal. La exploración física fue rigurosamente normal.
Los exámenes iniciales que incluyeron sistemático, bioquímica y coagulación sanguínea fueron normales. El sistemático de orina reveló abundantes eritrocitos por campo de gran aumento con una excreción de proteínas entre 0,5 y 1 g/dl. La citología urinaria fue negativa para malignidad y la cistoscopia evidenció sangrado procedente del uréter izquierdo.
Los anticuerpos antinucleares, anti-DNA y anti-citoplasma neutrófilo (ANCA) fueron negativos. Los niveles séricos de IgA, IgG e IgM, la concentración de complemento, la velocidad de sedimentación, ASLO y el factor reumatoide fueron normales, así como también la ecografía abdominal, la urografía intravenosa y la arteriografía.
La tomografía axial computerizada evidenció una compresión de la vena renal izquierda por la pinza aorto-mesentérica y la venografía una dilatación de la vena renal izquierda, con un gradiente de presión entre la vena renal izquierda y la vena cava inferior de 4 mmHg, siendo diagnosticado de síndrome del cascanueces.

Posteriormente se realizó una ureteroscopia rígida y flexible con bomba de perfusión, aplicándose una hiperpresión de la vía urinaria. Tras doce meses de seguimiento el paciente no ha vuelto a presentar episodios de hematuria macro ni microscópica.
