Se trata de un niño de 45 días de edad que fue llevado a consulta de urgencias por presentar petequias generalizadas y deposiciones sanguinolentas.
Fue producto del primer embarazo de la madre, quien acudió a los controles pero no aportó certificación de los exámenes de laboratorio practicados durante la gestación, aunque afirmó que los resultados de las pruebas serológicas de toxoplasma, hepatitis B, sífilis y HIV no habían demostrado alteraciones; refirió haberse aplicado la vacuna antitetánica, sin especificar las dosis; negó haber padecido episodios febriles con adenopatías o mialgias durante la gestación. La vía final del parto fue la cesárea debido a distocia feto-pélvica. El recién nacido tuvo peso y talla adecuados y adaptación neonatal normal, no presentó ningún estigma de infección clínica aparente, recibió lactancia materna y leche de fórmula, y tenía el esquema de inmunizaciones requerido para su edad. El niño procedía de un barrio con déficit de infraestructura de servicios públicos y saneamiento básico ambiental, en Carta gena de Indias, Colombia.
El niño fue llevado a urgencias con petequias en piel, encías y nariz, de tres días de evolución, a las que se sumaron dos deposiciones sanguinolentas de consistencia blanda en el último día. En el examen físico de ingreso, se encontró estabilidad hemodinámica, palidez mucocutánea generali zada, normocefalia, fontanela anterior normotensa, examen de otorrinolaringología normal, ruidos cardiacos taquicárdicos, frecuencia cardiaca de 180 por minuto, frecuencia respiratoria de 25 por minuto, peso de 5,5 kg, talla de 36,5 cm, abdomen sin masas ni visceromegalias, sistema nervioso central activo, reactivo y normotónico, y reflejos primarios normales.
En el hemograma se reportó anemia moderada al ingreso y, posteriormente, grave (según clasifi cación de la Organización Mundial de la Salud), normocítica y normocrómica no regenerativa, así como trombocitopenia microtrombocítica moderada y adquirida por trombopoyesis inefectiva. Los tiempos de coagulación estaban dentro de lo normal, los niveles de transaminasas, levemente alterados, y había una elevación importante de la deshidrogenasa láctica (LDH) sérica.

Se registró una impresión diagnóstica de trastorno hemorrágico de etiología por determinar y sospecha de infección perinatal, por lo que se ordenaron exámenes serológicos para infecciones TORCH ( Toxoplasmosis, Other (hepatitis B), Rubella (German measles), Cytomegalovirus, Herpes simplex virus ).

La determinación de anticuerpos IgG e IgM resultó positiva para citomegalovirus. No se presentaron alteraciones de los electrolitos séricos ni de las pruebas de función renal. La anemia requirió la transfusión de 55 ml de glóbulos rojos empacados. En la tomografía computadorizada (TC) simple y contrastada de cráneo, se observaron hemorra gias pequeñas, hallazgo que se confirmó por resonancia magnética (RM), en la cual también se observó sangrado subagudo en el mismo lugar.

Se logró confirmar el diagnóstico mediante PCR para citomegalovirus y, debido a los bajos niveles de plaquetas y el riesgo de sangrado, se inició el tratamiento con ganciclovir intravenoso en dosis de 5 mg/kg durante 15 días, con una evolución favorable del cuadro clínico evidenciada por el aumento del número de plaquetas, el buen estado general del paciente y la ausencia de complicaciones durante el tratamiento. La enteritis se manejó y se resolvió satisfactoriamente.
Se practicaron exámenes de laboratorio hasta el día 22 de la estancia hospitalaria. El tratamiento con ganciclovir intravenoso se administró de forma irregular por dificultades de suministro, lo cual prolongó la estancia hospitalaria a 40 días. El paciente recibió manejo integral por parte de los profesionales de los departamentos de infectología, oftalmología y neurocirugía, sin que se presentaran más lesiones en los órganos bajo observación, y se le dio salida para continuar el seguimiento en consulta externa.
