Se trata de una niña de 10 años de edad, procedente del área urbana de Medellín (Colombia), estudiante de secundaria, de raza negra, que consultó por un cuadro clínico de un mes de evolución, consistente en fiebre alta, hasta 40°C, intermitente, asociada a cefalea, adinamia y múltiples adenopatías cervicales dolorosas. En la revisión por sistemas, negaba otros síntomas. Había recibido tratamiento con acetaminofén, antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y amoxicilina, sin mejoría.
Entre sus antecedentes se encontró que a los 4 años de edad había presentado un síndrome febril que duró tres meses y cedió sin dejar secuelas. En ese momento se le practicaron múltiples exámenes, incluso un aspirado de médula ósea, sin encontrarse la causa.
Al ingreso hospitalario debido a la enfermedad actual, se encontraba en aceptables condiciones generales, hidratada, con una temperatura de 40,3°C y múltiples adenopatías cervicales izquierdas dolorosas, entre las cuales predominaba una de 2 cm x 3 cm, móvil, indurada, sin cambios en la piel. No se encontraron otras adenomegalias ni visceromegalias. El resto del examen físico era normal. Se hospitalizó con diagnóstico de adenitis cervical y se inició tratamiento antiinflamatorio.

En los exámenes iniciales de laboratorio se encontró: leucopenia, 3,3 leucocitos x 109/L; neutrófilos, 36%; linfocitos, 36%; plaquetas, 230.000/mm3; hemoglobina, 10,3 g/dl; hematocrito, 33%; velocidad de sedimentación globular, 102 mm por hora; proteína C reactiva, 5,7 mg/dl; perfiles hepático y renal, normales, y uroanálisis, negativo. En la ecografía del cuello se evidenciaron múltiples adenopatías cervicales izquierdas en el recorrido de la cadena yugular, las mayores de 1,8 cm x 1,0 cm y de 1,9 cm x 1,2 cm.
Luego de 48 horas de tratamiento con antiinflamatorios, persistía con fiebre alta y no había cambio en las adenopatías. Se decidió dar tratamiento antibiótico con clindamicina, ante la sospecha de adenitis con abscesos, con lo cual se logró una leve disminución del tamaño de las adenopatías y del dolor; sin embargo, la fiebre persistió en forma casi continua, con cifras de temperatura promedio entre 38,5°C y 39°C. El antibiótico se suministró durante 14 días.
Los resultados de los exámenes de laboratorio practicados como parte del estudio etiológico del síndrome febril, demostraron: anticuerpos IgM e IgG contra citomegalovirus, dengue y Toxoplasma gondii, negativos; anticuerpos IgG contra rubéola, positivos; IgM contra rubéola, negativa; IgM contra el virus de Epstein-Barr, negativa; anticuerpos contra VIH 1 y 2, negativos; fibrinógeno, 620 mg/dl; ferritina, 505 ng/ml; anticuerpos antinucleares y factor reumatoide, negativos; VDRL, no reactivo; prueba de tuberculina por técnica de Mantoux, 0 mm; tres baciloscopias, negativas; dos series de hemocultivos, negativos, y ecocardiografía sin vegetaciones.
Se practicó una biopsia de ganglio linfático en la cual se observaron zonas coalescentes de necrosis sin caseificación, que afectaban el 80% del parénquima, indicativa de linfadenitis necrosante.

Luego de 20 días de hospitalización, se evidenció disminución del tamaño de los ganglios y la fiebre ya no era diaria sino intermitente. No se aclaró la causa de la fiebre pero, dada la estabilidad de la paciente y su buen estado general, se decidió darle de alta con evaluación por consulta externa y revisión de las coloraciones especiales del material de la biopsia de ganglio.
Un mes después se evaluó nuevamente la paciente, quien refirió que había continuado con fiebre, casi a diario, desde su egreso hospitalario, con aumento del tamaño de las adenopatías cervicales. El informe de las coloraciones especiales de la biopsia y la inmunohistoquímica indicaron linfadenitis necrosante de tipo Kikuchi.

Se inició terapia con prednisona, a razón de 0,3 mg/kg al día, obteniéndose una respuesta rápida, pero transitoria, con desaparición de la fiebre y disminución del tamaño de las adenopatías a la semana del inicio del esteroide, pero con recurrencia 10 días después. Se encontró persistencia de la leucopenia (3,9 leucocitos x 109/L) e hipergammaglobulinemia, por lo que se aumentó la dosis diaria de prednisona a 0,5 mg/kg. La paciente requirió de aumento progresivo en la dosis diaria diaria de esteroides hasta 1 mg/kg para lograr obtener el control de la fiebre y la disminución del tamaño de las adenopatías. El control total de la enfermedad se obtuvo al mes, con la adición de azatioprina al tratamiento. Desapareció definitivamente la fiebre, se resolvieron las adenopatías y la leucopenia, y se normalizaron los reactantes de fase aguda.

