El primer caso es un hombre de 54 años de edad, con historia de consumo de licor cada fin de semana hasta la embriaguez, cuatro días de tos con expectoración purulenta, disnea de moderados esfuerzos, fiebre de 38,5°C, dolor tipo pleurítico en el hemitórax derecho y automedicación con una dosis de dexametasona de 4 mg intramuscular dos días antes de la admisión.
Ingresó febril, taquicárdico, taquipneico, hipo-xémico y en la radiografía de tórax presentaba signos de derrame pleural y consolidación en la base derecha. La evaluación de laboratorio muestra leucocitosis de 14.500 por mm3, neutrofilia de 96%, hiperglucemia de 638 mg/dl, hiperazoemia (nitrógeno ureico en sangre de 27,45 mg/dl). El paciente fue hospitalizado con diagnóstico de neumonía grave extrahospitalaria IIIA, según las guías nacionales de manejo de esta enfermedad (6).

El paciente progresó rápidamente a falla respiratoria hipoxémica, con choque séptico y, posteriormente, disfunción orgánica múltiple. Se trasladó a la unidad de cuidados intensivos, donde se inició manejo antibiótico con ceftriaxona, 2 g endovenosos al día, y claritromicina, 500 mg endovenosos cada 12 horas. Se realizó una tomografía computadorizada de tórax que mostró consolidación multilobar en los lóbulos inferiores con derrame pleural bilateral, no libre en la base derecha.

El estudió del líquido pleural indicó empiema con presencia en la tinción de cocos Gram positivos. Requirió toracostomía de drenaje cerrado y se indicó posteriormente toracotomía más decorticación. Durante las primeras 72 horas de su postoperatorio, persistieron los signos de respuesta inflamatoria sistémica. Ante el deterioro de la función renal, requirió soporte dialítico y se cambió el antibiótico a linezolide. Posterior al cambio de antimicrobiano su evolución fue adecuada, lo que permitió retirarlo del respirador sin necesidad de soporte vasopresor. Se completaron 21 días de tratamiento con respuesta satisfactoria y sin necesidad de terapia antimicrobiana ambulatoria adicional.
