Se trata de una paciente femenina de siete años de edad que fue llevada por su acudiente (padre) al servicio de urgencias por presentar un cuadro clínico de dos semanas de evolución, aproximadamente, caracterizado por la aparición de una masa dolorosa en la región occipital, cefalea y fiebre no cuantificada de dos días de evolución, asociados a la salida espontánea de âgusanosâ, según comentó el padre de la menor, motivo por el cual consultó. El padre refirió que la niña fue tratada en casa durante dos días con amoxicilina y presentó mejoría del cuadro febril.
Como antecedentes de importancia, la paciente presentó asma leve intermitente y fue sometida a una herniorrafia umbilical dos años antes. Comentó el padre que la menor tenía el esquema de vacunación completo, sin mostrar el carné. Como antecedentes psicosociales, la paciente cursaba primero de primaria, cohabitaba con cinco personas y dormía en una hamaca con sus tres hermanos. El padre y la hermana dormían en la misma habitación. La casa poseía todos los servicios básicos (agua, alcantarillado, luz y gas), techo de eternit y piso de cemento. Comentó el padre que la madre de sus hijos murió un año antes y él estaba al cuidado de ellos.
En el examen físico se encontró la paciente conciente, orientada, hidratada y afebril, con frecuencia cardiaca de 120 latidos por minuto, frecuencia respiratoria de 18 por minuto y temperatura de 37,5 °C. Tenía un peso de 21 kg y una talla de 1,21 m.
En la inspección se encontró normocéfala, con una tumefacción dolorosa de 15 cm de diámetro en la región parieto-occipital y múltiples orificios por donde salían abundantes larvas y secreción purulenta. Se encontró laceración por prurito debido a pediculosis. El resto del examen físico estaba dentro de los parámetros normales.
Se hicieron impresiones diagnósticas de: 1) miasis cutánea forunculosa; 2) pediculosis capitis; 3) sospecha de maltrato infantil teniendo como indicador la higiene personal deficiente (abandono) (11), y 4) escolar eutrófica.
Se decidió hospitalizarla e iniciar antibioticoterapia con clindamicina (30 mg/kg por día), gentamicina (6 mg/kg por día) e ivermectina oral (200 µg/kg por dosis), y tratamiento concomitante con anal-gésicos (acetaminofén, 10 mg/kg cada 6 horas).
Se rasuró el área de la lesión y se cubrió con apósitos. Se ordenaron curaciones diarias, radiografía de cráneo simple y valoración por cirugía plástica y por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Los exámenes paraclínicos reportaron; leucocitos, 16.600/mm3; linfocitos, 2.200/mm3; neutrófilos, 13.800/mm3; hemoglobina, 9,8 mg/dl y hema-tocrito, 30%; plaquetas, 677.000/mm3, y velocidad de sedimentación globular de 26 mm/hora.
Las radiografías de cráneo simple no evidenciaron compromiso óseo. El servicio de cirugía plástica decidió continuar igual manejo terapéutico y programar para un lavado quirúrgico, más des-bridamiento. Durante las primeras curaciones, previo desbridamiento quirúrgico, se realizó extracción de incontables larvas muertas. La paciente manifestó dolor durante el procedimiento.

Continuó con antibioticoterapia y se trasladó a la sala de cirugía para desbridamiento y lavado quirúrgico. La paciente toleró el procedimiento sin complicaciones.

La niña fue trasladada a las salas de hospita-lización, donde presentó evolución favorable, con disminución del edema, el eritema y el calor en la lesión y el área circunscrita. En su estancia posquirúrgica no presentó larvas sólo material serohemático en la herida. Se decidió dar alta médica al cuarto día de estancia hospitalaria, con dicloxacilina (60 mg/kg diarios) e ivermectina oral (200 µg/kg) en dosis única.
Ante la sospecha de maltrato infantil por abandono y negligencia, se solicitó seguimiento por psicología en su Unidad de Atención Básica y remisión al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
Durante su estancia hospitalaria se recolectaron larvas directamente del área lesionada y se preservaron en alcohol al 70%. Se realizó el estudio entomológico con base en claves taxonómicas (9). Por las características encontradas, se concluyó que la larvas pertenecían a la especie C. hominivorax en estadio dos, con seis días de eclosión, aproximadamente.

