Mujer de 54 años, obesa, antecedente de hipertensión arterial y artritis reumatoidea juvenil de larga data, en tratamiento con metrotrexato 10 mg semanales y prednisona 10 mg diarios. Consultó en servicio de urgencia por 3 días de dolor inguinal derecho asociado a eritema. Al ingreso se constató taquicárdica (110/min) y subfebril. En el exámen físico se evidenció una extensa celulitis de la región inguinal derecha con extensión hacia la raíz del muslo derecho y zona púbica, con un área de mayor induración y sensibilidad en relación a la región inguinal. En sus exámenes destaca una PCR de 39 y leucocitosis de 28.000, con 98% neutrofilos, sin otras alteraciones.
Se realizó una resonancia nuclear magnética (RNM) pélvica que demostró un apéndice necrótico y perforado dentro de un saco herniario asociado a extensos signos de celulitis y fascitis de la pared. Fue reanimada con cristaloides y se inició antibioticoterapia empírica con ampicilina-sulbactam.
Se realizó un aseo quirúrgico evidenciando tejidos fascíticos de mal olor y drenando una colección purulenta en relación al triángulo femoral. Se resecaron los tejidos desvitalizados hasta obtener márgenes sanos. Se enviaron muestras de tejidos y de líquido purulento para cultivo. Se evidenció un apéndice cecal necrótico y perforado dentro de un saco herniario femoral, encontrando una base apendicular sana y adecuada para su ligadura y descartando la extensión intrabdominal de la infección, no siendo necesario ingresar a la cavidad abdominal. Se resecó el saco herniario y se realizó una apendicectomia clásica. Se identificaron los ligamentos inguinal y pectíneo y se realizó una herniorrafia femoral mediante técnica infrainguinal.
Se completó el debridamiento y se lavó profusamente la zona con suero fisiológico y solución de clorhexidina. Para el defecto de cobertura se utilizó un sistema aspirativo continuo (VAC®).
Los cultivos fueron positivos para Streptococcus constellatus. La paciente evolucionó en forma satisfactoria, con normalización de los parámetros inflamatorios y asintomática del punto de vista digestivo. A las 48 h de tratamiento antibiótico y de terapia VAC® fue sometida a un nuevo aseo quirúrgico donde se descartó la progresión de la infección y se evidenció una clara mejoría de las condiciones locales.
Luego de 2 nuevos aseos quirúrgicos para definir los bordes de la herida y con cultivos de tejido negativo, fue posible el cierre definitivo de ésta. A las dos semanas de su ingreso, la paciente fue dada de alta en buenas condiciones. En el seguimiento se constató la dehiscencia parcial de la herida operatoria, la que fue manejada con curaciones hasta su cierre.
