Hombre de 23 años, sin antecedentes mórbidos conocidos, consulta a la Unidad de Emergencia por un cuadro de 15 días de evolución caracterizado por astenia progresiva, palidez, mialgias, tos y escalofríos. Al examen físico destacan en paladar numerosas lesiones herpetiformes, hemograma evidencia pancitopenia, por lo que se decide hospitalizar. Se efectúa estudio con mielograma, inmunofenotipo y cariograma, diagnosticándose LMA indiferenciada con expresión aberrante CD7. Se inicia quimioterapia de inducción con esquema 3+7 (daunorrubicina + citarabina) presentando al cuarto día del primer ciclo diarrea y fiebre, por lo que se toman hemocultivos y se inicia terapia antibiótica empírica de amplio espectro. Los hemocultivos resultaron positivos para Klebsiella pneumoniae resistente a cefalosporinas de tercera generación, manteniéndose el tratamiento antibiótico inicial. El paciente persiste febril sin clínica que sugiera el foco infeccioso; cursa con neutropenia grave que se prolonga por 20 días, con parámetros inflamatorios en ascenso y alteración de las pruebas hepáticas con patrón colestásico. Se decide agregar tratamiento antifúngico empírico con anidulafungina y se solicita tomografia computada (TC) de tórax, abdomen y pelvis en que destaca hepatoesplenomegalia con lesiones focales esplénicas sugerentes de compromiso inflamatorio-infeccioso. Además presenta coriorretinitis izquierda con fondo de ojo sugerente de micosis. Se realiza hemocultivo de hongos (medio Sabourand) que resulta negativos, se realizó MALDI TOF MS (Matrix-Assisted Laser Desorption/Ionization time of flight mass espectrometry) el cual resulta positivo para S. capitata, agregándose tratamiento con voriconazol (200 mg/12 h). Por falta de respuesta a la terapia se reemplaza la anidulafungina por anfotericina B liposomal (50 mg/día), se practica ecocardiografía que descarta endocarditis. Nuevo TC muestra múltiples áreas en vidrio esmerilado en ambos lóbulos pulmonares superiores y lóbulo medio, atelectasias bibasales y derrame pleural moderado izquierdo, adenopatías mediastínicas e hiliares bilaterales, hepatoesplenomagalia y múltiples lesiones focales hipovasculares, en hígado, bazo y riñón. Los cultivos realizados de catéteres resultados todos negativos. Se realiza toracocentesis evacuadora con estudio de líquido pleural que muestra exudado de predominio mononuclear. El paciente evoluciona con dolor invalidante en hipocondrio y flanco izquierdos, por lo que se realiza control radiológico que evidencia regresión de lesiones hepáticas y renales, pero aumento del derrame pleural izquierdo y de las lesiones esplénicas que ahora son de aspecto hemorrágico. Analizado el caso en forma multidisciplinaria se decide esplenectomía de desfocamiento y VTC, para evacuación y aseo pleural y, definir diagnóstico diferencial (neoplásico, tuberculoso y micosis invasora). Se efectúa VTC con evacuación de 2.000 ml de derrame pleural, aseo con solución salina, biopsia pleural y drenaje, observándose en la exploración múltiples lesiones de aproximadamente 4 mm distribuidas difusamente en pleura parietal, visceral y diafragmática. Se efectúa laparotomía observándose esplenomegalia hemorrágica más abscesos esplénicos, se practica esplenectomía para limpieza del foco. En el estudio histológico de las muestras tomadas durante la VTC y la laparotomía se observaron hifas septadas. Los cultivos intraoperatorios resultaron positivos para S. capitata a las 72 h. Posterior a la cirugía el paciente evoluciona favorablemente y se completan 58 días de tratamiento con anfotericina B liposomal (alcanzando una dosis acumulada de 2,9 g sin manifestar efectos adversos) y 80 días con voriconazol (dosis acumulada de 32 g sin efectos adversos). Se da de alta en buenas condiciones, finalizando el tratamiento oncológico manteniéndose durante los ciclos de quimioterapia con profilaxis con voriconazol. A más de 2 años de seguimiento el paciente no presenta evidencia de enfermedad.
