Presentamos el caso de un hombre de 35 años, sin antecedentes mórbidos, que debuta con cuadro de 6 meses de evolución, caracterizado por sensación de corriente eléctrica al flectar el cuello (signo de Lhermitte) asociado a hemiparesia braquiocrural derecha M4+/5 los 5 últimos días. La RM de médula cervical demostró una extensa mielitis transversa de C2 a C6 con capatación de gadolinio. El estudio reumatológico demostró: ANA (+) 1:1.280 patrón moteado con refuerzo perinuclear, anti-DNA de doble hebra (+) 1.046,5 UI/ml, anti-Sm/RNP 124 unidades, anti-Ro (+) 148 unidades, anti-La (+) 178 unidades, C3 y C4 bajos (86,7 y 9,7 mg/dl). Anti-Scl 70, Jo-1, anti-P-ribosomales y estudio de síndrome anti-fosfolípidos negativos. Destacó, además, linfopenia hasta 500/uL previo al tratamiento, siendo el resto del hemograma normal. No hubo manifestaciones clínicas, articulares ni renales. ELISA VIH (-), VDRL no reactivo. Evaluado por reumatólogo se diagnosticó lupus eritematoso sistémico (LES) con síndrome de Sjögren secundario. Se inició terapia con bolos de metilprednisolona 1 g ev al día por 5 días, con regular respuesta clínica por evolución a tetraparesia M4-/5, motivo por el cual se decidió iniciar pulsos de ciclofosfamida 1.000 mg ev, con buena respuesta (mínima paresia distal crural derecha). Tres meses posterior al diagnóstico presentó segundo brote caracterizado por neuritis óptica izquierda y ataxia propioceptiva, tratado con bolos de metilprednisolona 1 g ev al día por 5 días, con resolución completa de síntomas. Evolucionó con dolor neuropático, iniciando pregabalina hasta 450 mg y frecuentes espasmos flexores, tratados con baclofeno hasta 60 mg al día. Evaluado en forma ambulatoria al octavo mes de diagnóstico completó 8 ciclos de ciclofosfamida (uno por mes), destacando notable mejoría en dolor neuropático, espasmos flexores, mínima paresia braquiocrural derecha y normalización del anticuerpo anti-DNA de doble hebra. RM cervical de control mostró hiperseñal remanente en cordones posteriores desde C2 a C4 y refuerzo puntiforme con gadolinio. Al décimo mes de diagnóstico presentó un tercer brote: ataxia propioceptiva y hemiapresia braquiocrural derecha M4-/5. Se realizó RM de cerebro y médula, donde se observaron hiperintensidades en T2 y FLAIR subcortical frontal izquierdo, con gadolinio se observó refuerzo nodular de la lesión precentral izquierda. A nivel de la medular se constataron focos de hiperseñal entre C2 y C5 y desde C6-C7 a T3.. Se ingresó a intermedio neurológico para pulso de metilprednisolona 1 g endovenoso por 5 días. Se discutió el caso entre los equipos de neurología y reumatología, decidiendo terapia de segunda línea con rituximab 700 mg ev el primer ciclo, posteriormente con ciclos cada 6 meses de 500 mg ev por vez, completando hasta el momento 3 ciclos de rituximab con buena respuesta clínica, caracterizada por mínima paresia crural derecha distal con agudeza visual conservada, con franca regresión de espasmos flexores.

