Un varón de 29 años, natural de Brasil, con antecedentes personales de dermatitis seborreica y lupus cutáneo subagudo, fue remitido a nuestra consulta por el desarrollo de un cuadro cutáneo abrupto de una semana de evolución localizado en región centrofacial y torácica anterior.
El paciente se había aplicado un corticoide tópico (mometasona furoato al 0,1%) dos veces al día durante 1 mes para intentar controlar las lesiones. Reseñaba el antecedente de lesiones pustulosas aisladas en cara ocasionales y episodios de enrojecimiento facial con calor y alcohol.
Clínicamente mostraba, eritema facial y lesiones pápulo-pustulosas localizadas en frente, mejillas, región perioral y tórax. Además presentaba ausencia de comedones y padecía afectación ocular con inyección conjuntival acompañado de fotofobia y lagrimeo. No presentaba fiebre ni otra clínica sistémica. La analítica con bioquímica general y hemograma resultaron normales.
Con el juicio clínico de rosácea fulminans con afectación ocular inició tratamiento oral con prednisona 40 mg/día, metronidazol 500 mg/12 horas, isotretinoína 50 mg/día (0,7 mg/kg/día), y lágrimas artificiales. El metronidazol y la prednisona se suspendieron tras un mes de tratamiento (la última en pauta descendente). Por último, la isotretinoína oral se retiró tras tres meses de tratamiento realizando descenso progresivo de la dosis. El paciente evolucionó favorablemente con mejoría importante de las lesiones hasta la desaparición completa tras los tres meses de tratamiento. El paciente no ha presentado recaídas de la enfermedad en los posteriores seis meses.
