Paciente de sexo masculino de 57 años de edad, procedente de la ciudad de San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán. Se presentó a la consulta por lesiones en su lengua con 7 meses de antigüedad. Era fumador de 10 cigarrillos diarios. El examen neurológico fue normal. Los resultados obtenidos de los exámenes bioquímicos (hemograma completo, eritrosedimentación, glicemia, ácido úrico, alanino-aminotransferasa (ALT) y aspartato-aminotransferasa (AST) estaban dentro de los parámetros normales. La serología para el VIH y la prueba de tuberculina (PPD) fueron negativas. La radiografía del tórax y la resonancia magnética del cuello fueron normales. En el examen intraoral se comprobó que era un paciente parcialmente dentado y que los elementos remanentes presentaban una marcada atricción consecuencia de su bruxomanía. Al examinar la lengua se comprobó un marcado aumento del volumen, con lesiones erosivas y sangrantes tanto en la punta como en los bordes que estaban en íntimo contacto con los elementos remanentes. Dichas lesiones fueron consecuencia del aumento del volumen de la lengua que presionaba contra los bordes filosos de dichos elementos, razón por la cual se le realizó un desgaste y pulido de los elementos. Asimismo, la lengua presentaba pseudomembranas blanquecinas que no se desprendían al pasar una gasa. El dorso lingual presentaba lesiones tipo nodulares separadas en algunos sectores por profundos surcos. En una vista lateral derecha e izquierda se evidenció el aumento del volumen lingual en su mitad anterior. Al palpar dorso se pudo comprobar aumento de la consistencia (tipo acartonada), reconociendo perfectamente formaciones en apariencia subcoriónicas hemisféricas, dicha maniobra no evidenció dolor en la zona. La palpación de vientre lingual y piso de boca no reveló alteraciones en la consistencia. A nivel submaxilar no se evidenció adenopatías. Se tomó muestra del borde lingual que se envió para examen histopatológico y microbiológico. La histopatología demostró un tejido con lesión granulomatosa, células plasmáticas y gigantes, exudación y úlceras asociadas. El examen microbiológico dio negativo. Dos semanas después se le realizó una nueva toma de biopsia, esta vez de las lesiones nodulares del dorso lingual, revelando este estudio un microgranuloma con células gigantes multinucleadas (tipo Langhans), sin necrosis central. No se identificó el agente causal. El paciente regresó a la consulta ocho meses después. Al examen se observó que la lengua duplicó su volumen con aspecto de dos lenguas apiladas, presentando dificultad en la dicción. La palpación puso de manifesto una disminución de la dureza del dorso lingual, pero aumentó en su cara ventral. No se comprobó compromiso del piso de la boca pero presentaba adenopatías submaxilares ligeramente dolorosas. Se solicitó examen microbiológico del material obtenido La coloración con la técnica de Giemsa permitió la visualización de múltiples levaduras de 4-5 mm de diámetro con un halo claro dentro de los macrófagos y células epiteliales compatible con la fase parasitaria del Histoplasma capsulatum. Las coloraciones de Gram para Actynomices, de Kinyoun para Norcardia, y el montaje en tinta china para criptococo fueron negativas. La serología, empleando inmunoelectroforesis y contrainmunoelectroforesis fue positiva para el antígeno histoplasmina. Estos hallazgos y la ausencia de manifestaciones sistémicas u otras manifestaciones conducen al diagnóstico de histo-plasmosis oral localizada. Se lo derivó a un servicio público de Infectología, para su tratamiento con itraconazol 200 mg/día con una regresión de 40% de la lesión durante el primer mes de tratamiento. Como secuelas cicatriciales, presentó bridas fibrosas en la cara ventral, tanto en su lado derecho como izquierdo.

