Mujer de 33 años sin morbilidad previa, proveniente de Puerto Varas. Fue sometida a colecistec-tomía laparoscópica electiva el 18 de julio de 2003 recibiendo anestesia con halotano. Evolucionó sin complicaciones y fue dada de alta. Al quinto día del postoperatorio presentó compromiso del estado general, náuseas, vómitos, ictericia y alteración de conciencia progresiva compatible con encefalopatía hepática, por lo cual se hospitalizó con el diagnóstico de hepatitis fulminante. El estudio etiológico viral, metabólico, autoinmune y de otras drogas resultó negativo. Fue trasladada a la Unidad del Paciente Crítico del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA) el 5 de agosto de 2003 con el diagnóstico de hepatitis aguda fulminante por halotano y se activó como urgencia nacional para trasplante hepático. Dada la emergencia vital se efectuó un trasplante hepático de donante cadáver ABO incompatible (donante grupo A, receptor grupo O) el 8 de agosto de 2003, en Clínica Las Condes. El protocolo terapéutico consistió en plasmaféresis intra y postrasplante, esplenectomía e inmunosupresión cuádruple, con metilprednisolona, ciclofosfamida, timoglobulina y ciclosporina. El estudio histopatológico del explante concluyó necrosis submasiva.
La paciente recibió 5 sesiones de plasmaféresis, que disminuyó significativamente el título de isohemoglutininas anti A. Sin embargo, su incremento posterior no se tradujo en una injuria significativa al injerto.

En el postoperatorio temprano evolucionó con hemoperitoneo que requirió cirugía, y posteriormente una neumopatía aguda. Los estudios imagenológicos y de función hepática resultaron normales. El egreso médico fue a los 54 días del trasplante, en buenas condiciones y con terapia inmunosupre-sora en base a ciclosporina, ciclofosfamida y prednisona. En su evolución intrahospitalaria presentó infección por citomegalovirus en dos oportunidades tratadas satisfactoriamente, un rechazo agudo moderado corticoide-sensible y un bilioma que requirió drenaje bajo tomografía computarizada.

La paciente asiste a controles médicos periódicos y cumplió cinco años postrasplante. En la actualidad se encuentra desarrollando una vida laboralmente activa, con pruebas hepáticas normales, uso de inmunosupresión a dosis bajas (ciclosporina 200 mg/día, azatioprina 100 mg/día) y función renal conservada.
