En septiembre de 2006 acudió al Servicio Dento-Máxilo-Facial del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, una paciente de 17 años, estudiante, derivada por Servicio de Hematología por presentar lesiones blanquecinas en mucosa bucal.
La paciente tenía el antecedente de anemia aplásica severa diagnosticada en 2005, la que se atribuyó a un derivado fenotiacínico y por lo cual fue sometida a trasplante de médula ósea (TMO) alogénico. Presentó las primeras manifestaciones de EICH agudo, con compromiso predominante cutáneo el día +42, manifestado como lesión máculo-pápulo eritematosa de tronco y extremidades con biopsia compatible con EICH agudo, momento en que se administró asociación de corticoides (prednisona 20 mg/dia) con ciclosporina, reemplazándose luego la ciclosporina por tacrolimus, 3 mg/dia vía oral, debido a toxicidad neurológica de la primera. Las lesiones de la mucosa oral aparecieron en forma más tardía y su primera descripción aparece en la evolución del día +310.
En el momento del examen clínico, las lesiones bucales comprometían casi la totalidad de la mucosa, pero se manifestaban mayormente en cara interna de labios, cara interna de mejilla y cara ventral de lengua. Las lesiones eran de color blanquecino, con aspecto reticular y no se desprendían al raspado. La paciente no refería síntomas asociados.

Con la hipótesis diagnóstica de compromiso de mucosa oral por enfermedad de injerto contra huésped se procedió a realizar biopsia incisional de mucosa de cara interna de labio inferior, lugar en el cual las lesiones eran manifiestas.
El informe histopatológico fue compatible con EIVH. Se describió un epitelio de revestimiento plano pluriestratificado hiperparaqueratinizado y con hiperplasia agujiforme. Un estrato basal con desorganización celular y en el corion inmediatamente subyacente infiltración linfocitaria junto con vasos de neoformación y proliferación fibroblástica. También se describió leve infiltrado linfocitario periductal en glándula salival menor vecina.

Se indicaron medidas locales para disminuir el riesgo de infecciones y mantener adecuada humectación del medio bucal; clorhexidina al 0,12% dos veces al día, sustituto de saliva de uso diario, además de instrucción de higiene oral.
Seis meses después la paciente fue controlada manifestando dolor en algunas zonas de la mucosa bucal, evidenciándose lesiones erosivas en el examen clínico. Se decidió incorporar en el esquema de tratamiento local, el uso de betametasona al 0,1% en plastibase, reforzando las medidas de higiene bucal. Sin embargo, las lesiones permanecieron y el dolor aumentó, por lo cual se cambió por tacrolimus 0,1% en aplicación tópica 3 veces al día, agregándose además miconazol 2% (Daktarin Gel) de aplicación tópica, 3 veces al día. Además se sustituyó la clorhexidina al 0,12% por una concentración más baja, 0,05%, dado que la paciente le costaba tolerar la primera por provocarle ardor al momento de usarla. Después de una semana las lesiones remitieron y la paciente no presentaba dolor ni dificultades para alimentarse.
