Presentamos el caso de una mujer de 51 años que tras ser diagnosticada de un tumor vesical infiltrante en junio de 2006 se le practicó una cistectomía radical con linfadenectomía ilio-obturatriz bilateral, histerectomía, anexectomía izquierda y sustitución vesical tipo Studer. La vagina fue extirpada en su mayor parte, dejando el tercio externo que se suturó mediante puntos simples de vicryl de 3/0.
El examen anatomopatológico confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma mucinoso de tipo coloide de alto grado, estadio pT2N0M0.
La paciente presentó un postoperatorio sin complicaciones, retirándose los catéteres ureterales a los 7 días y la sonda de cistostomía a los 9 días. Antes de retirar la sonda uretral se le practicó una cistografía que informaba de un reflujo perisonda que se solucionó aplicando tracción, sin objetivarse fugas de orina. La sonda uretral fue retirada finalmente a los 28 días. En los controles posteriores la paciente refería escapes de orina, sin poder especificar si estos eran por vía vaginal o uretral. La exploración física demostró una sutura correcta a nivel de la vagina sin lesiones visibles, evidenciándose sin embargo pérdidas de orina por vagina.

Se le practicó finalmente una cistoscopia que demostró un orificio fistuloso de 8 mm a nivel de la anastomosis uretro-ileal, y que se correspondía con el punto de fuga de orina que demostraba la cistografía.

