Paciente varón de 61 años sin antecedentes patológicos acudió a nuestro servicio por presentar tumoración escrotal derecha aparecida desde hace unos tres años, que ha ido creciendo de tamaño muy lentamente sin dolor y por la presencia de hernia inguinal izquierda. En la exploración física el testículo derecho parecía situarse hacia la raíz escrotal, se apreciaba una masa móvil de consistencia elástica y suave de unos 15 cm que ocupaba todo el hemiescroto. El diagnóstico clínico fue de lipoma escrotal.
Los exámenes de sangre y de orina, la radiografía de tórax y el electrocardiograma fueron todos normales. No se realizó la ecografía escrotal y se decidió la intervención.
Durante la operación, en primer lugar, se procedió a la reparación de la hernia inguinal izquierda con malla de prolene y después se realizó la exploración del hemiescroto derecho.
A través de una primera incisión cutánea escrotal derecha intentamos aislar una voluminosa masa blanquecina. Sin embargo, por la dificultad que teníamos en separar la neoformación de los tejidos circundantes y encontrar el testículo derecho, que estaba envuelto por la masa, decidimos eligir otra vía.
Se realizó una segunda incisión inguinoescrotál a través de la cual, mediante disección roma fue más fácil aislar la neoformación, que se extendía superiormente hasta la altura del anillo inguinal externo. Una vez que fue aislado el cordón espermático conseguimos traer fuera el testículo, que tenía aspecto hipotrófico pero no resultaba afectado. También la resección de la masa resultaba más facil y segura. Los márgenes de la lesión estaban bien delimitados y fáciles de separarse a excepción de una zona del fondo de la bolsa escrotal, donde la neoformación tenía más adherencia con el dartos.
El aspecto macroscópico de la neoformación extirpada era el de una masa de forma alongada de 15 x 7 x 5cm y peso de 140 gr aparentemente encapsulada con superficie externa lisa y regular. Al corte la superficie se presentaba uniforme, de aspecto denso y fibroso, de color blanquecino y de consistencia elástica sin evidencia de degeneración mixoide o necrosis.

El examen microscópico demostró una tumoración constituida por grupos de células fusiformes, onduladas e hipercrómicas, estrechamente interpuestas en haces de fibras de colágeno. Con la inmunohistoquímica se evidenciaba positividad citoplásmica para la proteína S-100. No se documentaron signos de necrosis, mitosis ni atipias nucleares. El diagnóstico histopatológico definitivo fue el de neurofibroma.

Un año después de la intervención no se han revelado signos objetivos de recidiva.

