Se trata de un paciente de 60 a. de edad, con una elevación del PSA de 7ng/ml, posteriormente 15 ng/ml y 32 ng/ml meses más tarde. El paciente había sido sometido previamente a 3 biopsias prostáticas por sextantes, por via transrectal y ecodirigidas. Se decidió hacer en este paciente una E-RME previa a la última biopsia y nos hallamos con un diagnóstico espectroscópico sugerente de neoplasia de próstata, por lo que la sospecha inicial se produjo por la espectroscopia. La resonancia magnética endorectal no mostraba en este paciente ninguna alteración sugestiva de neoplasia desde el punto de vista morfológica. Sin embargo al realizar la espectroscopia de ambas zonas centrales, se objetivó en el lado derecho una curva espectroscópica de aspecto normal, con una elevación marcada del citrato a 2,5 ppm (partes por millón del espectro) y una curva menos marcada de colina-creatina (curva de doble pico situada entre 3,0 y 3,2 ppm en el espectro), y en el lado izquierdo, aleatoriamente se objetivó una zona con una elevación de colina más marcada que la correspondiente curva de citrato, sugerente por tanto de neoplasia, que se confirmó por biopsia posteriormente, mediante punción de la zona central de ambos lóbulos.

