Anamnesis
Mujer de 37 años, con antecedentes de alergia al látex, sobrepeso moderado, hipertensión gestacional, cefalea catamenial desde la adolescencia, hipercolesterolemia, así como hipertensión intracraneal idiopática diagnósticada a los 20 años, resuelta con tratamiento médico con ciclos cortos de acetazolamida y glucocorticoides. Dos partos por cesárea (primero a los 21 años) con ligadura tubárica en el segundo acto, realizada a los 24 años de edad.
En abril de 2012 comienza con episodios repetidos de infecciones urinarias de varios meses de duración, con disuria, tenesmo vesical y orinas malolientes. En Atención Primaria, se le prescribe antibioticoterapia empírica. A pesar de dicho tratamiento, la paciente no acaba de mejorar, acudiendo numerosas veces al Servicio de Urgencias. En agosto de 2012 acude nuevamente con dolor suprapúbico intenso, sensación de plenitud abdominal, clínica miccional y fiebre de 38,5 ºC.

Examen físico
Regular estado general. Signos evidentes de dolor abdominal. Sudoración profusa, aunque afebril por toma de antipiréticos. Taquipnea de 22 inspiraciones por minuto. Tensión arterial 160/70 mm Hg. Auscultación cardiorrespiratoria normal. Abdomen difícilmente depresible, sin signos de irritación peritoneal claros, aunque con defensa antiálgica a la palpación a punta de dedo en la región suprapúbica, con sensación de masa blanda en la profundidad no claramente definida. Ruidos peristálticos conservados. Resto de la exploración anodina.

Pruebas complementarias
Las pruebas de laboratorio no fueron significativas (incluidas la hematimetría, el antígeno carcinoembrionario y el antígeno carbohidrato 19-9). También, el resto del análisis de sangre y de orina, así como una radiografía de tórax, completado antes de la cirugía, no evidenciaron alteraciones.
Sin embargo, la ecografía abdominal evidenciaba una masa multilocular, sólida, heterogénea, hipoecogénica, bien circunscrita con múltiples tabiques fibrosos en la región hipogástrica, midiendo 32 × 35 × 69 mm y extendiéndose desde la cúpula anterosuperior de la vejiga urinaria a la pared abdominal anterior. Además, en la vía urinaria se evidenciaba múltiples litiasis renales con doble ectasia renal II/IV. ?La tomografía computarizada demostró la presencia en hipogastrio de una masa hipodensa, heterogénea y poliquística, con calcificaciones periféricas irregulares, alcanzando un tamaño de 34 x 37 x 70 mm. El estudio de extensión fue negativo. Múltiples adherencias fibrosas en la región pélvica.

Diagnóstico
Tumoración en uraco en paciente con síndrome adherencial severo.

Tratamiento
Se realiza una laparotomía exploradora, evidenciando un síndrome adherencial severo, así como la presencia de un tumor vesical. Se interviene mediante tumorectomía, cistectomía radical, histerectomía total con doble anexectomía, así como linfadenectomía ilio-obturatriz bilateral. Para la conservación de la funcionalidad, se realizó una neovejiga, con asas yeyunales.
La anatomía patológica confirmó la presencia de adenocarcinoma de uraco tipo mucinoso que infiltraba todo el espesor de la pared alcanzando focalmente el tejido adiposo, con márgenes quirúrgicos no afectos.

Evolución
La paciente evoluciona favorablemente, precisando un ingreso de 14 días, hasta reposición antibiótica completa, dada la presencia en un cultivo de un germen nosocomial. Se descarta quimioterapia y radioterapia complementarias, comenzando con el seguimiento. Durante el mismo, presenta infecciones de tracto urinario de repetición, requiriendo sondaje vesical intermitente cada 2 horas, con residuos menores de 300 cc, sin evidenciar recaída tumoral.
La paciente acude nuevamente en abril de 2013 al Servicio de Urgencias por un dolor continuo e intenso (escala visual analógica de 8 puntos sobre 10) y no relacionado con la ingesta, de inicio brusco y una hora de evolución, localizado en el fosa iliaca izquierda. No presentaba fiebre ni sintomatología digestiva, urinaria o ginecológica, ni otros síntomas asociados.? Valores de bioquímica normales, a excepción de proteína C reactiva de 25 mg/l. No había alteraciones hematriméticas en ninguna de las tres series. En las radiografía de tórax y de abdomen no se aprecian hallazgos patológicos.
Dados sus antecedentes quirúrgicos, se solicita una tomografía computarizada, entre la que destaca una dilatación renal bilateral mantenida, adenopatías retroperitoneales milimétricas interaorto-cava, así como alteraciones secundarias a neovejiga.
Sin embargo, a diferencia de las evaluaciones anteriores, se detecta también un aumento de la ecogenicidad de la grasa por delante y lateral a la neovejiga y ciego, como signo inflamatorio, acompañado de mínimo líquido en la fosa iliaca derecha.
Este último hecho hace manejar un diagnóstico diferencial entre una patología benigna, como la apendagitis e infarto omental derecho, frente a otras más graves, como son la apendicitis aguda o la colitis isquémica focal. Atendiendo a la historia personal de complicaciones derivadas de adherencias cicatriciales, se decide ingresar y manejar de forma conservadora con vigilancia estrecha, analgesia convencional intravenosa, reposo y dieta blanda. El cuadro se resuelve en cuatro días, siendo dada de alta. Las posteriores revisiones confirman la ausencia de enfermedad tumoral y la reversibilidad del proceso inflamatorio.