Presentamos el caso de un varón de 40 años sin antecedentes personales de interés y sin hábitos tóxicos. Acude a la consulta de atención primaria por catarro y de forma casual se detecta un soplo sistólico, por lo que se solicita un electrocardiograma (ECG), objetivándose extrasístoles ventriculares aisladas. Se deriva a cardiología para completar el estudio.
Asintomático desde el punto de vista cardiológico. Los cardiólogos solicitan entre otras pruebas complementarias radiografía de tórax, ecocardiograma transtorácico y transesofágico, resonancia nuclear magnética (RNM) cardiaca, Holter y tomografía axial computarizada (TAC) cardiaca, llegando finalmente al diagnóstico de síndrome de la cimitarra (drenaje venoso pulmonar anómalo parcial) con persistencia de la vena cava superior izquierda, comunicación interauricular tipo seno coronario y disfunción sistólica ligera de ventrículo izquierdo. Tratan al paciente con ramipril 2,5 mg / 24 h, bisoprolol 2,5 mg / 24 h, ácido acetilsalicílico 100 mg / 24h y plantean la posibilidad de corrección quirúrgica de la anomalía.

