Presentamos el caso de una paciente de 12 años que consulta por hiperemia conjuntival y lagrimeo en el ojo izquierdo de una semana de evolución. Entre los antecedentes más destacables constan la alergia a ácaros, el asma bronquial y la rinitis alérgica a tratamiento crónico con budesonida inhalada y terbutalina a demanda. No presenta antecedentes familiares de interés. Se inicia tratamiento antibiótico tópico, acudiendo de nuevo al cabo de cuatro semanas por persistencia de la clínica bilateral, sin secreción purulenta. Durante los siete meses posteriores persiste la sintomatología intermitente a pesar de tratamiento con antihistáminicos orales y oftálmicos, asociando además en los últimos días tumefacción palpebral con fotofobia e hiperemia conjuntival bilateral matutina, sin prurito, estornudos, cuadro catarral ni fiebre. Ante la escasa respuesta a tratamientos habituales, se decide derivar al Servicio de Oftalmología.
En la exploración oftalmológica se aprecia queratitis bilateral de posible etiología herpética, pautándose terapia antiviral, ciclopléjico y antibiótico tópicos, sin apreciar mejoría. Dada la persistencia del cuadro, se sospecha una queratitis por exposición nocturna secundaria a exoftalmos y se deriva al servicio de endocrinología pediátrica para estudio de función tiroidea, alcanzando el diagnóstico final de hipertiroidismo de causa autoinmune o enfermedad de Graves (EG).
