Niña de cuatro años de edad, normoconfigurada, sin antecedentes familiares de interés, que acude remitida a la consulta de Gastroenterología Infantil de nuestro hospital por cambio en el hábito intestinal. En los últimos cuatro meses, pasó de emitir una deposición normal en días alternos a emitir una o dos deposiciones diarias, blandas, con moco y hebras de sangre roja. No consta dolor abdominal, fiebre, vómitos, hiporexia o astenia. Curva ponderoestatural ascendente. La madre no refería tampoco la aparición de aftas orales ni lesiones cutáneas, articulares o perianales. Entre sus antecedentes personales destacó alergia a avellanas y pescado blanco, así como episodios repetidos de broncoespasmo, en relación con infecciones respiratorias. Para el manejo de estos episodios, su pediatra le pautó salbutamol inhalado en cámara presurizada, administrado a demanda; y desde hace seis meses montelukast, a razón de 4 mg diarios.
En la consulta de Gastroenterología se solicitó hemograma, bioquímica general, inmunoglobulina A, anticuerpos de celiaquía, estudio de coagulación, coprocultivo, y detección de virus y parásitos en heces, todos ellos con resultado negativo. El día que se le informó a la madre de la llegada de los resultados, esta nos comentó que había suspendido la administración de montelukast, pues había leído en el prospecto que su administración aumentaba el riesgo de sangrado, y que, coincidiendo cronológicamente con la supresión, el ritmo intestinal de la niña se había normalizado. De hecho, sigue siendo normal tras 12 meses de seguimiento.

