Niño de diez años de edad que acude a su centro de salud por dolor abdominal difuso de seis horas de evolución, sin otra sintomatología asociada. El paciente carece de antecedentes personales o familiares de interés, no recibe tratamiento farmacológico alguno, presenta buen estado general y un abdomen blando, sin signos de irritación peritoneal ni otros signos de alarma. No obstante, a su pediatra le llama la atención la auscultación cardiaca, pues no le parece rítmica, y tras realizarle un electrocardiograma (ECG), decide derivar al niño para valoración en la consulta de Cardiología Infantil.

¿Cuál es la interpretación del ECG? (revisar el ECG antes de seguir leyendo): el ECG muestra un ritmo sinusal a 65 latidos por minuto (lpm), sin anomalías en la onda P, el segmento PR ni en la repolarización (segmento ST y onda T), con un intervalo QTc normal (0,38 s). El complejo QRS presenta una morfología de bloqueo incompleto de rama derecha (patrón RSR' en V1, con duración normal) y un eje normal (en el cuadrante inferior izquierdo, es decir, entre 0 y + 90o). Se observan latidos prematuros con el complejo QRS ancho y la onda T de polaridad invertida, con bigeminismo y trigeminismo. Este último hallazgo (extrasístoles ventriculares) fue lo que motivó la derivación del niño.
En la consulta de Cardiología Pediátrica se realizó un nuevo ECG, con hallazgos similares a los descritos por su médico, objetivando en la tira de ritmo una única extrasístole ventricular. Se realizó una ecocardiografía (normal) y se solicitó un Holter ECG de 24 horas, que constató extrasistolia ventricular frecuente, por lo que se completó el estudio mediante hemograma, bioquímica sanguínea y perfil tiroideo (normales), y se solicitó una ergometría, en la que se comprobó que las extrasístoles desaparecían al aumentar la frecuencia cardiaca. Se revisaron todos los trazados electrocardiográficos del paciente (el ECG de su pediatra y el de la consulta, el Holter y la ergometría) y se vio que las extrasístoles siempre presentaban la misma morfología. El niño sigue controles periódicos en la consulta, sin haberse indicado ningún tipo de restricción en cuanto al ejercicio físico, y continúa completamente asintomático.

