Mujer de 46 años, derivada a consulta desde el servicio de Urgencias por dolor abdominal difuso de dos semanas de evolución asociado a disuria, estreñimiento, hematoquecia de semiología distal y dolor anal con la defecación en los últimos días. La exploración física es anodina salvo el tacto rectal en el que se palpa una impronta que podría corresponder con el útero. Se solicita analítica, ecografía y rectoscopia donde no se aprecian alteraciones. Ante la persistencia de la clínica se realiza una TC abdominopélvica donde se describe una masa ovalada (6,3 x 8 x 6 cm), bien delimitada, localizada en fosa isquio-rectal derecha con moderado efecto masa sobre estructuras vecinas, sin aparente dependencia de otras estructuras. La lesión es fundamentalmente hipodensa, presentando en localización posterior un polo sólido (2 x 1,5 cm) con moderado realce tras la administración de contraste intravenoso; no se identifican áreas de densidad grasa ni calcificaciones en su interior. Se completa el estudio mediante ecografía endorrectal donde a nivel pararrectal derecho, improntando sobre la pared rectal derecha, se identifica una imagen ocupacional quística, con ecos internos (probable componente mucinoso). Se solicita asimismo una RM pelviana que confirma estos hallazgos y que muestra en la región posterior un polo que presenta una señal hiperintensa en T1 e hipointensa en T2 sugestivo de un pequeño sangrado subagudo (2 x 1,5 cm), todo ello compatible con HQR. Se interviene, encontrándose una tumoración de consistencia blanda y superficie externa blanquecina y lisa, de unos 10 x 8 cm que ocupa toda la fosa isquiorrectal derecha. El análisis histológico revela a la apertura salida de material pastoso, grumoso y de coloración parduzca; el revestimiento interno de la pared quística se encuentra constituido por múltiples escamas de tejido de color perlado-nacarado, microscópicamente compatible con un quiste epidérmico pararrectal.

