Mujer de 25 años diagnosticada clínicamente de miocardiopatía hipertrófica obstructiva en tratamiento farmacológico con antiarrítmicos (Amiodarona) y betabloqueantes (Propanolol). La madre había fallecido súbitamente a los 48 años por la misma enfermedad. Una noche salió a cenar con los compañeros de trabajo regresando al domicilio sobre las 4 horas de la madrugada. No manifestó ninguna sintomatología y se acostó en el sofá del salón. Poco después el perro comenzó a ladrar por lo que el padre se levantó encontrándola inconsciente. Se avisó a los servicios de emergencia 061 que se limitaron a constatar el fallecimiento.

